martes, 28 de junio de 2011

Supersónica

Nadando con el viento,
viajando de costa a costa,
dejando vidas atrás;
intensos vamos viajando,
anodinos entre la gente.
Nosotros viajamos sin más.

Adelanta a tu fantasma,
vuela por la carretera,
pasa ante tu destino,
se cansa rápido,
se sienta en la acera,
no ocurre nada;
así que vuela.

Vienen detrás, a buscarte.
Pero sigue siendo Neal,
sigue siendo por siempre.
Estamos enfermos,
Lo sabes.
¿Cuanto nos puede quedar?
Moriremos si nos alcanzan
¡Muévete! ¡No existe nada detrás!
¡Estamos en la carretera!
Sólo se puede ir hacia delante

¿A donde llegaremos?
Descúbrelo tú al andar.

martes, 14 de junio de 2011

{Final}

Me dolía la cabeza, me estallaban los oídos, me picaban los ojos. Porque intentaba encontrar el indicio, por pequeño que fuese, de que se dirigían hacia allí para salvarme, de que estaban corriendo desesperadamente en pos de mí y de que no, de ninguna forma aquel iba a ser mi fin.
Pero me latía rápido el corazón, con esa fuerza y ese descontrol con el que sólo laten los corazones que laten por última vez.
No iban a venir, claro que no. Lo sabía, y estaba tan terriblemente segura de ello que si lloraba, era por la rabia de seguir manteniendo la mentira y la esperanza.
No había esperanza.
Yo nunca había formado parte de ese mundo, nunca había sido parte del grupo, ni parte de la tripulación; no era una domadora de dragones y por supuesto no era pirata. Era tan solo humana, su mascota particular, una muñeca interesante, pero al fin y al cabo sólo un juguete.
Y jodía, claro que jodía porque nunca había pedido nada de aquello, había creído lo que me habían hecho creer, quisieran ellos o no. Ahora estaba sola, ya no quedaban amigos, ya no contaba con nadie en absoluto.
Pero la peor de todos era yo, que había mantenido la mentira, había esperado con paciencia, había creído cada palabra, había bebido de cada gesto.
Me creía todo, después de todo si que era demasiado pequeña y si que aquel mundo me venía demasiado grande. No quería ni pensar en lo que habría sido de mi de otro modo, porque sabía que si, que habría vivido más, pero que tampoco era que fuese a estar menos sola… En fin, no quería pensar porque ya que tenía poco tiempo, mi cabeza se centraba en el dolor pulsante, no de la traición, sin de la venda al caer de los ojos, y de la capucha del verdugo al cegarlos.
No recuerdo que fue lo último que vi, se que no era la cara de Arnold, ni la de Quirón, mucho menos la de Dave.
Daba rabia, pero tenía que haberlo supuesto, tenía que haber sido más lista. Ninguna de aquellas batallas había tenido nada que ver conmigo, nadie me hablaba directamente, y ni si quiera me habían dedicado alguna de aquellas canciones de borrachos a las tantas. Se lo que habría dicho Dust, se las habría arreglado para echarme la culpa a mí.
Dios, cómo dolía.
Me hicieron caminar, me gritaron en un idioma que no entendí.
Deseé con todas mis fuerzas que vinieran desesperadamente a salvarme; no quería morir.
Tropecé con algo y caí de rodillas.
No, no se escuchaba la voz de Dave ni de ninguno, sólo la de una multitud ensordecedora.
Me apretaron el cuello contra una superficie de madera, a esas alturas ya sabía que estaba en lo alto patíbulo.
Ya no podía ser racional, de ningún modo.
" Por lo que más quieras, aunque seas tú solo… ¡Por Dios Dave, tienes que venir a salvarme! "
Un sonido metálico, una hoja afilada guillotinando el aire.

Estuvieran yendo o no, daba igual, la cabeza rodó por el patíbulo y cayó a la plaza. Ya era tarde.

jueves, 9 de junio de 2011

Una sola frase

Cómo darle vueltas a una sola frase, a una sola idea, durante horas, porque al final si nadie sabe nada de ti, ni una brizna de lo que eres, ni un atisbo del complejo caos de tu mundo parece que no vale la pena, vivir para vivir de juguete. Tan solo para ser algo falso y triste. No hay nada cierto y es extraño tener voluntad y que todas las personas a las que quieres no tengan voluntad para ti, no importar, no valer, no servir. Supongo que si, que seré buena persona, lo bastante para que nadie se preocupe por hacerme daño y si, supongo que es victimismo del de antes pero, ¿y qué? ¿Qué más da que lo sea si es cierto? Tengo voluntad, pero no para mentirme, porque ya miento bastante al resto. Lo que yo necesite no importa nadie, porque unos creen que quien es joven es de hierro, otros piensan que mis convicciones son de humo y el resto que no las tengo, hay quien cree que no lloro nunca, que nada me daña, hay quien piensa que soy imbécil y que me engaña y no lo se, supongo que no se nada; tantas veces me dijeron que no tengo ni idea, que al final será verdad.
Y llevaba todo el día valorando una idea tan simple, hasta que me di cuenta que según todo el mundo yo no valgo para pensar.
Que raro que te menosprecien solo por ser pequeña. Que raro vivir con miedo, que raro no ver la luz al final del túnel y no saber como salir del agujero y no saber cuanto durará lo bueno y no saber si hay, realmente algo bueno.
Y que raro el nudo en la garganta siempre y que raro no poder reír y que raro tener pánico de opinar y de perder y de seguir. Yo sólo quiero libertad, y algún día me iré, me da igual donde, y me iré tan lejos que nadie me podrá seguir, lo siento pero quiero deshacerme del mundo, porque me cansé de dejar que el mundo me hiciera daño.

martes, 7 de junio de 2011

Algo había que cambiar y, sin embargo, cabía la posibilidad de que ya no quedara tiempo para cambiar nada en absoluto. Y de ser así, de haberse agotado las opciones entonces, ¿Qué quedaría? Nada, una vida desapercibida, una vida como un regalo sin desenvolver, como un libro nuevo que ya nadie leería. Y eso podía asustar mucho más que la enfermedad y la muerte, eso podía hacer reaccionar al más apoltronado o llorar al más valiente. Era tan solo caos, y un dolor en la garganta y la necesidad absoluta de comerse el orgullo y pedir ayuda, y lanzarse al agua sin saber si el mar estaba en calma o se estrellaría contra la rompiente del acantilado. Necesitaba ser feliz y lo necesitaba de inmediato porque de pronto se daba cuenta de que pasara lo que pasara la final eso era lo único que importaría, y que el resto no era nada más que aire. Sabía que no lo entenderían pero ya no pesaba tanto que lo entendieran o no, lo que pudieran hacer o no, ya no importaba más que ser feliz a secas. Lo único malo era que nadie le había explicado nunca como serlo, nadie le había enseñado cuando confiar y cuando no y para dar el último paso, necesitaba el apoyo incondicional de alguien que no podía dárselo.

lunes, 6 de junio de 2011

punto de inflexión

No se lo que pasará hoy, no se lo que pasará esta semana, pero si se que se trata de un gran punto de inflexión; que nunca imaginé que sería una “panoli” más que no sabe aprobar algo tan simple, porque nunca imaginé estar atrapada en un lugar tan recóndito y oscuro, en un lugar que no me gustara nada en absoluto. Pensaba que siempre crecería y estar atrapada, y seguir atrapándome yo misma es algo que me destruye. No se lo que pasará, pero si se lo que ocurrirá si pasa, se que hay cosas que no puedo soportar y que el mundo me está llevando al límite, y se que muchas veces me equivoco, seguramente más de las debidas, pero no puedo evitarlo. Estoy contra las cuerdas y soy lo suficientemente estúpida como para no cortarlas, como para no hacer algo al respecto. Tal vez es que me gustan las cosas fáciles, no tengo la voluntad suficiente o si, realmente soy una cría con una fachada perfecta.
Supongo que, como Jim, yo también he estado tan baja últimamente que esto me parece alto y no puede seguir así, no puede ser porque no tengo madera de fracasada, no puedo aguantar el fracaso ni la decepción ni ser mediocre, es algo que me asusta más que cualquier otra cosa.
Por eso no se que pasará hoy, ni esta semana, pero pase lo que pase voy a reaccionar, y estoy apunto de explotar. Y si algo tengo claro, es que si tomo una decisión al respecto la cumpliré a costa de todos, y si tengo que irme con el cielo encima y la tierra debajo tendré que hacerlo. Tengo mucho miedo.

domingo, 5 de junio de 2011

Que extraño es, que raro puede llegar a ponerse todo en un instante. Supongo que te dicen tantas veces que no sirves que al final, no sabes demostrarte si es falso o no. Supongo que no sabes ver si, después de todo, hay algo que merezca la pena en ti lo bastante como para retener al menos una parte de ti mismo. Y hablando de uno mismo; es extraño vivir como no quieres, y necesitar independencia y no tener libertad y tener que posar siempre y dejarte el maquillaje y no volver. Y saber que hay tanto que te sobra y que, sin embargo, no puedes desprenderte de ello porque nunca, nunca es mejor solo que mal acompañado, a veces nos pervertimos en lo más profundo para sentir que alguien nos necesitas, que somos algo más. Hablo de esa soledad que no esta sola, de esa soledad que es conocerte y no saber como hacerte conocer porque, ¿quién va a querer? ¿Qué tienes que ofrecer al mundo que no haya visto ya? Y es jodido, es jodido porque a veces, muy pocas veces realmente necesitas a alguien y ver como se escapa y no puedes seguirle, como realmente no es lo que pensabas. Ver que, por mucho que diga, no te quiere, no va a ser para siempre, no te necesita en su vida, no importas… Es jodido, al menos para las personas dependientes que claman a gritos por la independencia, que necesitan protección y tienen demasiado orgullo para admitir que son débiles. Es jodido tener sueño y arrastrar cansancio y, sin embargo, tener miedo a ir a la cama, porque cuando apagas la luz llegan los monstruos. No puedo dormir, se me hace un nudo en la garganta.