viernes, 24 de diciembre de 2010

Amor al cambio

Hay veces en que no te esperas que las cosas cambien, pero al final cambian, de hecho, siempre están cambiando, en este mismo instante puede que este sucediendo algo que vaya a trastocar tu vida para siempre, puede que este naciendo el amor de tu vida, puede que esté muriendo, puede que un meteorito gigantesco se dirija hacia la Tierra o puede que un cáncer esté a punto de acabar contigo, o tal vez tu cabeza ya no quiera seguir sola o tal vez tu corazón ya no soporte vivir más como tu quieres que viva.
Pasan demasiadas cosas que escapan a nuestro control, pero el caso es que pasan.
Y no podía evitar pensar en lo mucho que cambian las cosas mientras se dirigía a la ciudad con el paso tranquilo de quien no sabe cuando va a volver o si va a volver algún día, como si necesitase retener cada imagen dentro de su cabeza por si acaso las cosas cambiaban de nuevo. En realidad, la sensación era la misma que se tiene cuando uno se enamora, justo al principio, cuando intentas retener cada momento por si no vuelve a repetirse, por si es el último momento; tal vez entonces estuviera enamorada del mundo y por eso quería recordarlo. Era difícil no enamorarse del mundo, estaba tan desvalido y tan roto que tan solo por pena ya se sentía un cariño especial por él y por todo su contenido, la necesidad de salvarlo aunque solo fuera por volver a creer en los héroes y no por el mundo en sí mismo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Cómo será la felicidad?

Y jugar otra vez,
para salir siempre perdiendo
y sentirse bien,
para al final seguir huyendo.
Y si acaba así,
empezándolo de nuevo,
al menos sabrá por fin
seguir las reglas del juego;
aun para volver a caer.
Si la vida es feliz a su manera.
Al final todo acaba saliendo bien,
cuando suplica porque todo salga mal,
y vuelve el mundo a su rincón,
y vuelve todo a girar.

Cada momento,
es el único momento;
cada palabra,
verdad y mentira al mismo tiempo.
Terminará,
perdiendo por creer más del instante
y esperando, estúpida, a su alcance.
Pero terminará de todas formas
y no habrá culpas que arrojar,
porque siempre fue la secundaria
de su escena principal,
infiltrada entre sus focos,
fingiendo lo que nunca fue,
porque no tiene talento
ni frivolidad que ofrecer,
bajo su piel está su piel,
bajo su alma un desierto
y bajo sus dedos palabras
que quieren reconfortar,
para que quien ama vuelva a casa
cuando se canse de andar,
que encuentre la chimenea encendida,
la mecedora en su hogar;
mientras ella vagabundea,
por esas vírgenes carreteras
que nadie quiere pisar,
porque solo el que las pisas sabe,
que no llevan al hogar,
solo a seguir vagando
y vagando sin cesar.
No hay descanso en el camino,
le duelen los pies y el corazón,
y aun así camina serena,
sonriendo sin cesar,
silbando cualquier melodía
preguntándose, distraída:
¿Cómo será la felicidad?

martes, 2 de noviembre de 2010

Lógica

Era débil, supongo que era demasiado débil, dependía tanto de la gente que a veces tenía la impresión de carecer de sueños propios y de ideas propias, porque yo les necesitaba y todas las noches me dormía acunada por el miedo perderles y me despertaba por las mañanas temiendo haberlos perdido. Y en realidad, todo se debía a que no cesaba de buscar la lógica de las cosas y normalmente era capaz de encontrarla en todo aquello que me rodeaba o quizá de abstraerme tanto en alguna estúpida obsesión como para poder olvidarme de ello. Pero es que no encontraba lógica en que quisieran estar conmigo, en que quisieran hablarme cada día, en que desearan responder a mis preguntas o prestar oído a mis consejos, o salir conmigo por la calle o hacer ese tipo de cosas que se presuponen; y tampoco lograba olvidarlo porque no existía un sueño lo bastante fuerte y obsesivo como para sobreponerse a mi deseo de encontrarle lógica a aquel gran dilema. Después de todo, los estudios no eran más que una continuación mediocre de los deseos de mis padres, no se me daba bien la música y fingía ser lista cuando en realidad era una verdadera ignorante.
La cuestión es que para mí no tenía lógica ninguna porque yo no era nada especial, no tenía nada que ofrecer, nada en absoluto y ellos brillaban, sus vidas conseguían deslumbrarme, la estela de suerte que bailaba tras ellos de puntillas, para que no lograran verla… Y yo simplemente vacilaba tras ellos, como si fuera una versión más menuda y femenina de Jack Kerouac, algo más atormentada, algo más perdida que él, yo les seguía a duras penas, cegada por su luz, ensordecida por su canto, quería ser como ellos, quería estar con ellos, y me perdía, y no dejaba de perderme, y no dejaba de necesitarles y no podía hacerme fuerte y no podía dejar de temer perderles…
Supongo que eso era yo, y eso era lo que yo hacía; confundirme entre sus vidas, para así sentirme viva.
Les necesitaba mucho más de lo que jamás podría llegar a explicar con palabras. Para mí eran auténticos gigantes dentro del mundo común de mi existencia, que llegaban como Prometeo a ofrecer fuego a los hombres, y así habían iluminado mi vida. Y sabía que la única lógica era que al final terminaran por marcharse detrás de los suyos, ¿Cuánto tiempo más podría retenerlos a mi lado? No mucho, había cientos de personas mucho más interesantes, mucho más inteligentes, divertidas y brillantes que yo en el mundo y también en nuestra ciudad y se marcharían tras ellos, bailando y rutilando como habían llegado a mí, y yo me sumiría en una soledad estúpida y horrible y no habría forma de volver el tiempo atrás.
Lo único que me restaba era buscar una lógica a su interés por mí y al cariño que recibía por su parte, porque si encontraba lógica tal vez pudiera retenerlos al menos un poco más, tal vez pudiera acostarme sin ese conocido nudo en la garganta que crea el miedo a perder lo que da sentido a nuestras vidas, que duele y que crece y que palpita en este mismo instante en que intento explicar algo tan aterrador que creo que nunca podré hablar de ello con claridad.

lunes, 25 de octubre de 2010

Back there

Tenía la impresión de que la estaban esperando, de que en algún lugar genial que recordaba y no a un mismo tiempo, aguardaban ellos, esa gente que la quería, la comprendía, se divertía y no podía estar segura de si existían.
Pero sabía que se estaba perdiendo lo mejor de la vida, y caminaba hacia ellos, con un montón de recuerdos por vivir en la mochila, ampollas en los pies y el imperioso deseo de estar allí riendo, bien segura de todo.
Sólo quería volver porque tenía la impresión de haber estado ya.
Ardía en deseaos de volver allí y explicarles, aliviada, que por fin había conseguido llegar, un poco más tarde que el resto, un poco más sola, pero estaría feliz, porque algo por lo que no volvería a pasar sería por aquella soledad.
Si, no podía esperar para volver.
Y mientras miraba al cielo nocturno, caminando por la carretera, no podía dejar de darse cuenta de que en realidad ese lugar no existía, de que se dirigía a ninguna parte, nadie la esperaba, estaría siempre sola y , sin embargo, ardía en deseos de volver, si, de volver a donde nunca había estado.

domingo, 24 de octubre de 2010

Mal tiempo

No se cuanto tiempo queda, tal vez un par de semanas o tal vez menos, dudo mucho que falte más. Tenía que llegar este momento, a todos llega, y este es el mío, el se acabó, el gran adiós.
Sólo quería decir, que si hubiera sido tan plenamente consciente de que esto podría ocurrir habría aprovechado mi época de otro modo, habría sido más consciente de mis encantos, de mi sonrisa o de mi atractivo; más consciente de él, y de su cariño y de su amor, más pendiente de ellas y de sus bromas, y de ellos y de su posible amistad y mis posibilidades.
Ahora todo eso terminó, en su mayor parte, y el resto agoniza en una nada absoluta, en sus épocas que están por comenzar. Ahora es su tiempo y creo que no tengo cabida en él. Quizá pequé de idiota al concederles tiempo en mi propio tiempo, debería haberme dado cuenta de que ese tiempo era el mío, sólo mío, pero preferí compartirlo. Creo que ahora me arrepiento aunque, en cierta manera, estoy satisfecha conmigo misma, se que hice bien, pero también me jodí bien la existencia.
Ahora, en fin, ahora soy la que fui hace algunos años, desapercibida, invisible, sin nada más que miedo a perderlo todo, ese todo que pende de un hilo que va a terminar por romperse, porque mientras yo me quedo en mi estanque apestoso, echan a volar y conozco a la gente, y se que nadie querrá arrastrarme.
Al final me voy a quedar sola, después de todo lo que he hecho, al final no existe el karma, en la tele no paran de mentir y mañana dan buen tiempo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Nuestra era nuclear

Todo queda en calma en este invierno nuclear, con su nieve radioactiva que nos quema sin arder.
Barre estas calles vacías.
Todo vuelve a comenzar.
Aún creo que somos tú y yo, pero no lo puedo ver con claridad.
Porque pase el tiempo que pase, seguiré llamándote con ultrasonidos que ni si quiera tú puedes oír, seguiré rondando a tu puerta por las noches.
Quiero que sigas aquí.
Porqué se que somos tú y yo, aunque no lo pueda ver con claridad.
La cortina de lluvia ácida es demasiado espesa; la ciudad, demasiado real.
Pero creo que estás al otro lado de la calle, siempre al otro lado de mi carretera, o puede que tal vez al final.
No se lo que pueda ocurrir, dentro de este invierno nuclear de color verde tóxico, de peste abrasadora de la sublimación total.
Fue una convulsión sin cadencia que armonice nuestro pequeño enorme caos.
Y ahora puede que haya más de 14 errores hasta ti, pero siempre habrá un final, y se que siempre serás tú, y que valdremos la pena al llegar.
Aunque no sea la chica de tus sueños, siempre voy a estar ahí.
Y cuando por fin sea nuestro momento, será algo demasiado especial para la gente común, algo sólo nuestro, superpoderes de cómic para dos supervivientes de la era nuclear, del amor incandescente.
Tú y yo solo tenemos sentido juntos, tú ya lo sabes así que espérame un poco más.

viernes, 15 de octubre de 2010

Puta

Porque lo se, porque solo soy otra putilla de sábado, un montón de basura en medio de un vertedero, y no valgo la pena, y no valgo nada y supongo que ahora lo entiendo.
No tiene sentido esperar más, no tiene sentido nada, ni estudiar, ni creer ni tan si quiera querer, todo carece de sentido y sentir es lo único que queda, tal vez regale mi cuerpo a vuestra ciencia; ni lo quiero ni lo necesito y ya no tiene sentido.
Arróllame, atropéllame, empújame, lánzame, piérdeme, ódiame.
Haz que desaparezca.
No quiero llegar al final de la historia, porque se repite y yo ya me la sé, la película me aburrió ya en la primera toma, no quiero tener nada que ver.
Así que termina conmigo.
Hazme acabar, despacha el trabajo y déjame terminar.
Porque yo no quiero seguir, soy tan barata…
No soy especial, solo otra puta más, en una esquina sin fin.
Haz lo que quieras conmigo, después de todo yo nunca importé, no estoy segura de lo que pienso, no estoy segura de lo que siento y a nadie nada le importa, y yo no quiero seguir, yo sólo…
Yo sólo quiero morir.

martes, 5 de octubre de 2010

Amor

Y me di cuenta en ese preciso momento, en ese preciso instante, de que yo no estaba enamorada de ninguna persona, de nadie en concreto, de ningún nombre, de ningún rostro, de ninguna mirada, de ninguna sonrisa… Yo amaba la dulce, rutilante, absoluta, eterna y cadenciosa fluencia del amor, que no se puede atrapar, ni contener, ni terminar ni comenzar; que nunca llora, ni sufre sino que vive, vive como el mundo, desde el mundo hasta nosotros y se roza con el aire. Y no tiene fechas, ni lugares ni momentos, porque es un momento que nunca se acaba y cambia sin cesar, porque es algo que se susurra, desde unos ojos al cruzarse, unas palabras en un bar, hasta la armonía silenciosa de un beso y la impetuosidad irresistible de dos cuerpos al chocar.
Amaba al amor, fuera cal fuese rostro, sin barreras y sin miedos, sin limitaciones; aunque nadie pudiera entenderlo jamás ni compartirlo y aunque pueda doler en ocasiones y hacer arder la rabia en sus ojos al ver como el amor dejaba de tener su rostro. No podía evitar lo que sentía por él, no podía enmarcarlo para siempre, enjaularlo y condenarlo a una vida siempre igual. El amor solo es hermoso en la medida en que puede ser libre, es un pájaro que deja de cantar si no vuela, se marchita si lo arrancas y lo guardas en un libro y pierde su suave y dulce olor a vida.
Pero para seguir amando al amor como lo amaba, yo debía de cambiar y ahora que por fin me había percatado de todo, que se habían abierto mis ojos al mundo y se habían armonizado finalmente con su luz, tenía la capacidad y la fuerza y sobre todo esa convicción inquebrantable tan necesarias para conseguirlo.

domingo, 3 de octubre de 2010

Otra dimensión

Aún así, se permitía soñar con él, soñar con que en otra dimensión diferente, en otro tiempo diferente, en otra vida… Ellos tenían una oportunidad. Soñaba con eso de vez en cuando, no había nada mejor que hacer y no había opción para vivirlo. Pero sabía que en algún lugar de donde quiera que fuese, una chica exactamente igual a ella y un chico exactamente igual a él, estaban juntos, indisolublemente unidos. Era bonito pensar que eso estaba ocurriendo y, además, no podía ser de otro modo. Por que cada vez que le miraba a los ojos tenía la sensación de que era imposible que fuese de otro modo, simplemente eran dos piezas perfectas de un mismo todo, pero que no podían encajar en su propia realidad, así que debían encajar en otra.
Una vez había oído que todos tenemos nuestro doble en el mundo, y era absolutamente consciente de que sus dobles estaban viviendo lo que ellos no se atrevían a vivir.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Tiempo simple

Se apoyó en sus manos, mientras las horas pasaban y una sonrisa estúpida afloraba en sus labios. Pensaba en lo extraña y anodina al tiempo que puede resultar la existencia, en lo desapercibida que pasa y en lo fascinante que puede llegar a ser simplemente pasar, sin hacer nada especial por el mundo más que verlo, con ojos fascinados; más que ayudar a otros, dejando la piel en ello; más que reír hasta no poder más, que pasear comiendo pistachos, que vivir con calma y sin esperar nada a cambio.
La vida era mucho mejor así, a la sombra de las rutilantes estrellas del escenario, vacilando tras su estela sin destino y sin pasado.
Podía ir con calma por su vida, su simple y llana vida de joven sin nada, sin grandes sueños ni muchas esperanzas. Su mundo siempre sería pequeño, muy a su medida que era pequeña; no iba a viajar lejos y había dejado de soñar con las bahías de los dragones de Asia, o con las montañas nubladas del norte y las carreteras largas, rectas y ardientes de América. Su corazón era dulce y fresco y no cabía nada en él para nadie, ya no había esperanza de esos amores tan de cuento, tan reales, que llaman, que vuelven, que lloran y que esperan bajo la lluvia y que chocan de frente y explotan. Su imagen era clara y normal, y no tenía música en sus movimientos ni colgaría jamás una guitarra de su hombro, ni sería ligera y sutil como esas musas que vagan por las calles, que atrapan miradas, que ellas en sí mismas son arte que se mueve, ondulante, que todos quieren atrapar, que dejan la vista perdida de esos grandes ojos brillantes, de pestañas espesas, perdida en el cielo, en las estelas de los aviones, muy por encima de todo lo común.
Ella era común, y aceptarlo había sido lo más genial que había hecho nunca. Por primera vez no buscaba ser feliz porque sabía que no podría serlo. Simplemente vivía, sin mañana, sin ayer, ni si quiera hoy en su poder.
Vivía sin nada en absoluto por lo que vivir y era tan consciente de ello que en su vida simple y tonta, era feliz; en su ironía de no tener nada, solo canciones que tararear. Así que aprovecharía ese tiempo tan vacío, sabiendo que duraría para siempre y que cuando llegara el momento de marchar, no quedaría de ella ni tan si quiera el recuerdo, el recuerdo de un “alguien” normal, que no hizo nada en especial, que no dejó nada fascinante, que apenas si fue real.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Clase

Pero seguía permaneciendo en el aire, como las motas de polvo que no escapaban al cañón de luz, esa sensación de haber vivido algo no vivido, de compartir sin ser si quiera una mirada. Volarían recuerdos que nunca iban a atrapar, porque nunca habían sido suyos; eran el fantasma de los tiempos no-pasados que les mostraba que podía haber ocurrido si talvez hubiese habido espacio. Pero en sus pequeños cuerpos no cabía nada más que su orgullo trasnochado y persistente, que su enorme y vaga cobardía, que sus ansias de esperar (siempre presentes) que sus pocas esperanzas en los sueños y su mucho amor a esa realidad tan cómoda y absoluta que ocupaba la mayor parte de sus cuerpos, llenos de promesas. No había quedado amor para entregarse, tal vez nunca habría nada para el otro, sólo ese vago pensamiento sin definición que no escribirían jamás en los apuntes, que apenas rozaría los márgenes de la hoja, en donde tenía cabida ese corazón que a veces se entregaban sin querer. Todo había cambiado, había pasado el tiempo, pero seguían siendo jóvenes y, aún más, seguían siendo ellos

Viaje

Nadando con el viento.
Viajando de costa a costa.
Dejando vidas atrás.
Intensos, vamos viajando.
Rodando películas someras,
de irrisoria tele-realidad;
anodinos entre la gente,
nosotros viajamos sin más.

jueves, 19 de agosto de 2010

No podía llegar tarde

Aquellas calles seguían igual, lo sabía y sin embargo, no eran las mimas, habían perdido algo en los meses en las que no había podido recorrerlas. El tráfico seguía tan ruidoso pero en un tono distinto, como si ya no tuviera notas nuevas que recordarle o como si fuera a permanecer así toda la vida. El hecho mismo de que toda la ciudad permaneciese tal y como la había dejado era el seno del cambio completo que había dado todo. Aunque en realidad, la que había cambiado era ella.
Se dirigía a su encuentro, se suponía que tenía que estar ansiosa, feliz, que todo lo que había vivido en aquel tiempo no había sido más que penalidades y que por fin estaba en su ansiada meta, todo debería brillar y ser luminoso y sonreírle y ser perfecto; y de hecho era perfecto. Pero es que en su interior, ella ya no quería ser tan perfecta, aquella vida que ahora iba a recuperar ya le había dado todo lo que podía darle, le había dado la razón para echarse a la carretera y emprender el viaje más loco y trepidante de su vida. Se había equivocado al esperar que tuviera algo más aguardando.
Y de pronto le vio, allí esperándola, con una sonrisa, y se quedó muy quieta porque de todo lo que había esperado sentir, emoción, amor, felicidad… no sentía nada, sólo que había cometido el error más grande de su vida al regresar como si de verdad tuviese que hacerlo y esa fuera la meta. Había cometido un gran error al decir adiós a aquel chico algo atolondrado, algo distraído, sonriente y tranquilo que la suerte había pusto en su camino aquel día, la tarde en que le había dicho adiós había sido la más equivocada de su vida. Porque el chico que ahora la esperaba de regreso era el pasado, el motivo por el que viajar y ya no tenía nada nuevo que ofrecerle, el otro era su futuro y si conseguía llegar a tiempo, antes de que fuese tarde, también sería su presente, así que se dio media vuelta, comprendiendo todo de pronto y echo a correr con todas sus fuerzas, no podía llegar tarde.

Siempre estará bien

Tiene treinta años
y ahora todo le va bien,
tuvo mucha prisa y se salió más de una vez
fueron los excesos y las ganas de correr.

Lucía tubo eso que le hizo tenerse en pie,
tuvo mil historias,
tuvo algo en que creer
y ahora coge sus tacones y la noche empieza a arder.

Tú cuidado con lo que dices
que esta hecha de cicatrices,
es el verbo en carne viva
es la mujer elegida no la busques déjala,
para ya, para ya,
vive tu vida también,
cuídate, tú cuídate
Lucía siempre estará bien.

Ya no va con quince
ya solo conoce a tres,
ya no ve mañanas porque se duerme a las seis;
nadie la maltrata nadie juega con su piel.

Tú cuidado con lo que dices,
esta hecha de cicatrices,
es el verbo en carne viva,
es la mujer elegida no la busques déjala,
para ya, para ya
vive tu vida también,
cuídate tu cuídate,
Lucía siempre estará bien.

Esta hecha de cicatrices,
es el verbo en carne viva,
es la mujer elegida
no la busques déjala
para ya, para ya
vive tu vida también
cuídate tu cuídate,
Lucía siempre estará bien.


Ana, Supersubmarina.

martes, 17 de agosto de 2010

Lo se

Me lo merezco siempre ha sido así, no puedo cambiar.
Me lo merezco, yéndome a por ti sin saber nadar.
Los demás están de más.
Este crudo invierno se que no vendrás por mi, tal vez.
Se que no vienes hacia aquí, lo se.
Los demás están de más,
los demás no están
Se que no vendrás por mí…
Se que no vienes hacia aquí, lo se…
Los demás están de más,
los demás ya ni están.


Miedo al Agua, Havalina.

lunes, 16 de agosto de 2010

Me voy a morir

No puedo dormir, es raro es como escuchar tambores a lo lejos y música y no se de donde viene y no puedo dormir, porque me estoy perdiendo algo, te estoy perdiendo a ti. Me estoy perdiendo lo que podemos ser tú y yo ¿y cuanto más queda de vida? ¿Una semana, dos? ¿Un mes para morir? Y me estoy perdiendo lo que quiero, lo que me gustaría vivir, y tengo miedo y no estás aquí.
Suspendí contigo hace tanto tiempo que creo que te ríes de mi, pero no me importa, porque oigo tambores a lo lejos y te veo sentado con calma, con el pelo revuelto, esperando en la plaza, absorto en ti y tus pensamientos y pienso, como me gustaría conocerlos. Y si muero, y si nunca existimos, se que lo último que voy a pensar no va a ser en lo vivido, sino en la vida que me perdí, y tu estás en cada imagen de mi vida sin vivir. No se por qué siento esto ahora, es extraño ver como las cosas se transforman y como vuelven como las olas a la playa, y sube la marea y se extiende sobre la arena para volver a bajar y dejar el mundo como era.
Si muero, si desaparezco, si no queda nada, al menos se que estarás tú, es muy raro ver como la vida taciturna, efímera e irrisoria de los jóvenes se convierte en lo más trascendente que ocurrió jamás. Porque si muero, al fin y al cabo, fue mi vida y me gusta pensar en ella como algo que importó, por eso te quiero, por eso lo digo con estas cinco letras entrelazadas, por eso creo que no tengo tiempo para estupideces, para esperar, el tiempo que esperemos es el tiempo que perderemos y ahora que voy a dejar de existir y que cada día es como si fuera el último, no puedo dormir, porque lo único que me falta es a ti, creo que eres la única persona de las que están en mi lista a la que jamás le dije : “te quiero” y ¿sabes? Creo que esta especie de nudo significa que te quiero y que conforme me vaya aproximando al suelo a toda velocidad, tan solo pensaré “ojalá le hubiera dicho que le quiero”
Con esto no quiero explicarte nada que no sepas, ni si quiera es la forma enrevesada y siniestra que tengo de explicarte que sorprendentemente te quiero, simplemente es mi forma de decirte que mi tiempo está aún más limitado, moriré a primeros de Septiembre y no es una metáfora, es la muerte implacable e irreversible que a todos llega solo que a mi me llegará un poco antes, no te preocupes te contaré que ocurre después. En fin, quería decirte que realmente mi vida llega a su fin y que pienses si tienes algo que decir antes de que pueda dejar de escucharte, si quieres echarme de menos o simplemente quieres olvidarme, moriré de todas formas, sólo quería que lo supieras y que, en mi opinión, creo que merece la pena echar de menos a alguien tanto, tanto que ni si quiera puedas llorar, es bonito, es lo mejor que me podría pasar a mí, ojalá tu pensaras lo mismo

A ti.

Y las cosas cambiaron, porque siempre cambian, porque en el cambio, inevitable y perpetuo, es en donde reside la auténtica belleza.
Tenía que pasar y yo lo sabía y aun así, aun así… ¿Por qué no? ¿Qué más da? Mereció la pena, volvería a hacerlo, y seguiría cambiando.
No termina bien para mí. Si alguien pierde se que no serás tú, tú que lo tienes todo sin saberlo, que caminas de puntillas por un mundo que es tuyo aun inconsciente de ello.
Se lo que va a pasar, nuestro caminos son una cuesta hacia abajo y yo puedo ver el final, el choque mortal.
Tú que parece que sueñas sin cesar, ¿qué harás cuando lo consigas? ¿Qué pasará cuando no haya nada que soñar? Me odiarás, ¿podré soportarlo?
No hay nada detrás de mí, sólo estoy yo, no merece la pena que llegues, la sombra que ves no existe, sólo existo yo, no merece la pena, date la vuelta y sigue caminando, no tomes mi camino porque es tan solo decepción, mil máscaras tras las que no hay nada más que diferentes gestos y un mismo “yo”.
No soy lo que esperas, no soy lo que quieres, mil defectos que no podrás amar, tan solo soy mediocre, sin canciones, sin música que dedicar… así que, ¿por qué no te dedicas a soñar? Y Soñémonos el uno al otro desde lejos, porque mientras haya sueño, seguiremos vivos.
No quieres cumplirme, porque ya te he entregado todo lo que tengo, y todo lo que tengo es la imagen que ves en tu cabeza de un ser que en su imperfección, te resulta perfecto. Es lo que tenía que darte y ya no queda más, puedes coger mis manos y arriesgarte a una eterna decepción o tomar mi pequeño regalo y guardarlo para siempre, sin tenerme y aun mismo tiempo, teniéndome. Eterna en tu mente, tal y como crees que soy, pero sin tocarme, sin mirarte, nunca siendo juntos, solo tú y yo, caminando desde lejos sin ser nunca realmente.

jueves, 12 de agosto de 2010

Sid

Quiero ser Nancy, Sid,
que solo por mi cambies la pose,
que tu mirada se pierda si no me puedes seguir.
Nunca seas Kurt,
no quiero ser tu Courtney Love,
no seas Bob,
no quiero llegar tarde como Edie.

Se Sid, para que pueda morir antes de verte morir a ti.
Se Sid para no ser como los demás.
Para ser fugaces, como meteoritos.
A toda velocidad, sin mirar atrás, acelerando.
Tú y yo, dos pedazos del mismo asteroide.
Vamos a fingir que yo soy Nancy y tú eres Sid.
Tócame algo sin camiseta
y yo, sin camiseta,
te espero fumando.

Vamos a vivir en decadencia.
No se lo que quiero,
no se lo que tengo.
Solo sé una cosa, Sid,
Sin camiseta,
Te espero fumando.

Como me voy a querer morir, para quedarme sin ti

24 horas y entender lo que se siente es comprender que en
21 maneras de vivir tan solo
1 de ellas para mí.
14 errores hasta ti.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Tarde

No se hacerlo, llegar a tiempo,
supongo que siempre espero que llegues tú,
que llegues tú primero.
Espero que me esperes allí.
Las manos en los bolsillos,
la mirada perdida,
que espere por mí.
Porque yo me pierdo,
ya lo sabes, yo llego siempre tarde,
como las estrellas fugaces.
Y siempre que llego, nunca hay nadie.
Pero esta vez… espera por mí,
porque si cuando llego no estés,
voy a perderme para nunca encontrarme,
necesito que me salves, esta vez.
Esta vez te necesito diferente,
necesito que te sepas tú.
Necesito que me mires a los ojos, simplemente,
para ver de nuevo el rumbo a seguir.
Y lo necesito ahora, en este tiempo,
porque si no volverá a pasar.
Y yo llegaré tarde de nuevo,
y nadie me va a esperar.
Eres tú y de algún modo lo se,
supongo que es por tu paz,
que emana de ti suavemente,
eres como el mar abierto,
claro, oscuro y aun mismo tiempo, transparente.
Ahora si, ahora eres tú…
Y mientras camino por la acera,
bajo el sol que ya se pone,
se que ya no soy yo a quien esperas
y sigo caminando sin saber muy bien hacia donde.

martes, 10 de agosto de 2010

Llora, ríe, piensa;
susurra en mi oido, lentamente, para que te entienda.
Me da igual lo que hagas,
me dan igual las apariencias.
Va a ocurrir y yo lo sé
y me da igual fingirlo ya
porque se hará real,
tanto como tu,
nunca tanto como yo.

Para vamos a existir,
aunque tu aun no quieras,
aunque lo niegues aunque te envenene
aunque me mientas y aunque no lo quieras ver
Tu y yo estaremos juntos.
Somos perfectos de la mano,
Tu y yo, la idea suprema, caminando juntos
nos envidian al pensarnos.
Querrán ser como tu y yo
Y yo seré el yo de yo y tú.
Estaremos juntos y lo se.
No tengo prisa, llegará.

lunes, 26 de julio de 2010

Y volvía cambiar, como siempre, tan cambiante y tan voluble como las nubes en un día de Nordeste.
Y volvía a destruir lo que quedaba de lo que había sido porque, nuevamente, no había servido de nada.
Tenía que empezar desde los cimientos, pero eso era algo que siempre se le había dado bien, reconstruir una vida devastada por la decepción y el arrepentimiento. Sin la voluntad para afrontar el pasado, incapaz de volver la vista al frente y dejar de mirar constantemene hacia atrás.
Atesoraba todas sus esperanzas en la nueva imagen que iba a moldear a partir de la deformidad que había dejado el fuego tras de sí, como si rellenase de veneno la vida que aun estaba por llegar.
Pero esa era la conclusión de todo lo que había sido, de todas las veces que había sido destruida para volver a construirse. Ella sólo era como un charco de veneno, poco profundo y absolutamente tóxico, que pasara lo que pasara y por muchas esperanzas que pusiera en ello, y por muchas veces que volviese a recomponer los destrozos; ese veneno siempre iba a arruinar sus planes, a desolar y a pervertir todo cuanto ella deseaba.

sábado, 10 de julio de 2010

Mirando al mundo de reojo

Siempre ocupados buscando algo, que se yo,
joder, si lo tenemos todo.

Mientras vivimos pasa todo lo demás,
solo hay que fijarse un poco.

Nada va a cambiar,
nada extraordinario va a ocurrir,
se que no parece mucho pero es
la mejor manera que conozco de vivir.

Siempre ocupados buscando algo un poco mejor,
mirando al mundo de reojo.

Mientras vivimos pasa todo alrededor
y amanece que no es poco.

Nada va a cambiar,
nada extraordinario va a ocurrir,
se que no parece mucho pero es
la mejor manera que conozco de vivir

Nada va a cambiar,
nada extraordinario va a ocurrir,
se que no parece mucho pero es
la mejor manera que conozco de vivir.

La mejor que conozco de vivir.

jueves, 8 de julio de 2010

No se explicarlo, no se me da bien explicar cosas pasadas las doce, o quizás se me da demasiado bien, o quizás no soy tanto “yo” como una nebulosa de sensaciones que entrechocan sin cesar. Como un electrón que gira sin tregua en su órbita privada.
Perdí la sutileza según iba bebiéndome la realidad a grandes sorbos, emborrachándome conscientemente con este licor mal fermentado que es la existencia, que deja un dolor siniestro en la cabeza, un zumbido atronador y muy poco armonizado. No me gustan borracheras como estas que en el filo de mi mente cayeron hacia el lado oscuro y tenebroso de la lúgubre tristeza. Pero como creo que no voy a llegar a mañana, aunque en el fondo sepa que como mucho viviré hasta los veintiocho, después de los veintiocho si sigo viva será mi vida un fracaso, porque mi propósito es morir joven y dejar una carta para el primero que nazca tras mi muerte con instrucciones precisas y sinceras a cerca de cómo usar la vida, este complicado y avanzado juguete japonés con un panfleto sin traducir. Voy a morir como Kurt Cobain, o como mucho, como Edie Sedgwick pero no quiero llegar más allá o tendré que buscarme mitos menos interesantes…
En fin, a lo que iba. No puedo ser sutil ahora mismo, lo único que puedo decir es que daría todo por volver el tiempo atrás (que se que no es posible,) o al menos por hacer que no haya sido tan tremendo y por conseguirlo, porque lo necesito, porque es lo que quiero y ya no se si hablo de mi vida o si hablo de él, o si hablo de ÉL. Hablo por hablar porque si alguien me pregunta que es lo que quiero siempre voy a contestar que lo quiero todo, si alguien me pregunta que espero, esperaré ser feliz, porque se que no todo se puede conseguir aunque se pueda pedir todo; sin embargo si se puede esperar ser feliz y, me cago en la leche, para una vez que pido algo medianamente factible, ¿por qué no voy a conseguirlo?
Venga, una oportunidad, cambia mi supuesto destino, di que lo cambió todo y dame este capricho, cámbialo antes de que alguien salga herido.

martes, 6 de julio de 2010

- ¿Se acabó todo?
- No, tan sólo te acabaste tú.

lunes, 5 de julio de 2010

Al brillar un relámpago nacemos
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!
La Gloria y el Amor tras que corremos
sombras de un sueño son que perseguimos...

martes, 29 de junio de 2010

Para ella seguía siendo aquel niño de doce años que le pedia un rápido beso tras el escenerio, que se reía entrebastidores, fingiendo una paraplegia tan terrible como cómica; aquel niño que se había convertido en el chico de sus sueños (junto con otros tantos) al que había llamado en un arrebato de locura y estupidez infantil, una entretenida tarde de palomitas de maíz. Que después había desparecido de su vida casi por completo, jamás del todo, para volver transformado en algo que aún no podía definir, que no quería definir. Porque no era nada más que ese conjunto indefinido de recuerdos, de música, de humo de tabaco, de tardes de teatro, de noches de ciudad, madrugadas de verano.
Un bar naranja, como la caja negra de un avión.
Una plaza iluminada entre vasos y alcohol. Un rápido sonrojo entre un choque de miradas. Algo que jamás iba asuceder. Esos labios que jamás se iban a encontrar por muy avidamente que buscaran entre la multitud. Una vida diferente, paralela, que les besaba al pasar.

lunes, 31 de mayo de 2010

Un gran día

El día que decidas decidirte.
El día que me mires y tengas claro al menos un pensamiento en tu cabeza y un sentimiento, como una nebulosa, en tu corazón.
El día que comprendas algo que te haga madurar, porque madurar, se madura en un instante, en tan solo un instante en el que parece que el mundo es más claro y simple de lo que siempre habías pensado.
El día que imagines el futuro y me veas a mí, en algún momento, prendida de tu mano. El día que sonrías al pensar en la estúpida posibilidad de que nos crucemos por las calles.
El día que te vea esperando en alguna de las paradas de mi bus, a alguna de las horas a las que yo suelo pasar, y que subas tan solo para estar unos instantes conmigo, aunque sea sin hablar.
El día que mires mi horario de clases, para ver en que momento puedo estar libre.
El día que des un paso al frente que no conlleve dar dos hacia atrás, que preceda a toda una caminata, siempre hacia delante.
El día que me hables, para convertir en pauta diaria lo que siempre fue esporádico. El día que seas sincero, porque me siento estúpida sabiendo la verdad y viendo como intentas esconderla, la mayoría nos arrepentimos de nuestro pasado o nos avergonzamos o pensamos que nadie lo comprenderá; pero seguirá estando ahí, y esta es una ciudad muy pequeña, una comunidad muy pequeña, como para que no haya oído hablar de ti, y de tus correría, como para que no las haya visto…
El día que seas franco y que contestes a mis preguntas.
El día que dejes la ironía atrás y vengas a mí desnudo en el alma, del resto supongo que me encargaré yo.
El día que simplemente dejes de pensar y permitas que las cosas ocurran.
El día que encuentre una estúpida llamada perdida tuya en mi teléfono móvil, como una especie de pistoletazo de salida para que empiece algo indefinido que nos acerque irremediablemente.
El día que intentes llamar mi atención de un modo tan claro que no pueda eludirte. El día que tengas el valor para decir lo que sientes, si es que sientes algo o simplemente para expresarte y hacerme saber que ocurre.
El día que me digas algo que jamás me han dicho, que abandones las frases tan manidas y desprovistas de sentido y digas algo que realmente salga de lo más profundo y desconocido de ti.
El día que me permitas conocerte.
El día que dejes de tener tanto miedo.
El día que pongas punto y final a todo, que me llames y que hablemos siendo tan solo nosotros.
El día, que decidas que quieres estar solo y que me preguntes si me apetece estar “sola” contigo.
El día que vuelvas, esta vez para quedarte.
El día que podamos hablar sin máscaras.
El día que intentes que no dude de ti, comprendiendo todas mis dudas. El día que quieras conocerme.
El día en el que, en algún momento, te imagines como serían nuestras fotos, que cara estaríamos poniendo, que tipo de luz, que contraste, que título, que lugar.
El día que se te ocurran doce canciones que solo yo entendería para dedicarme.
El día que escribas frases que nadie más comprenda.
El día que no queramos ser como los demás.
El día que tu seas un chico tonto y yo una niña mala.
El día que al salir pienses en mí antes de hacer alguna estupidez.
El día que no persigas otras opciones si es que no me consigues.
El día que te guste mi sonrisa.
El día que simplemente seamos un par de personas que caminan en la misma frecuencia. El día que tengas ganas de que alguien nos mire y sienta envidia.
El día que tengas ganas de aprovechar hasta el último resquicio de sol conmigo.
El día que no me relegues al viernes y al sábado a partir de las nueve.
El día que quieras comprender y que te esfuerces por hacerlo.
El día que no aparques lo que podría suceder por no ser un buen momento, que comprendas que los momentos son buenos en la medida en que tu los hagas maravillosos, que depende de ti.
El día que te la juegues y te arriesgues a perder.
El día que te des cuenta de la estupidez que es estar siempre pensando en lo que podría haber pasado y no pasó en lugar de ponerle remedio.
El día que reacciones por completo, abras los ojos y la boca y seas completamente consciente de ser tú y de lo que quieres, sea o no sea yo.
El día que dejes la timidez a un lado porque no lleva a ningún sitio y te impide llegar a muchos lugares salvajes, inexplorados y deslumbrantes.
Ese día, será un gran día.

jueves, 27 de mayo de 2010

Mi amor

Mi amor se cae al suelo y no se queja demasiado,
"podría ser peor", me digo, y sigo caminando.
Mi amor jugaba a ser mayor mucho antes de llegar
y expresa en una mueca que estoy harta de esperar.
"Pero no importa, estaré bien si tú te quedas a mi lado",
y disimulo recogiendo mi amor propio destrozado.Mi amor dejó el colegio porque dijo que era caro,
"nada he aprendido y ya me estaban fastidiando.
Empezaré cualquier empresa y cuidaré de que estés bien,
tú quédate conmigo sólo tienes que aprender"

jueves, 13 de mayo de 2010

Se acabó.

—Lo sabía.
—Eso es porque era completamente predecible, ¿Qué razones podría tener para dejarlo?
—Tal vez que lo prometiste.
—Promesas, no soy capaz de verlo como una obligación, como algo real que me haga sentirme culpable si dejo de cumplirlo, no eran promesas eran… no lo se, eran tan solo palabras, no tenía motivos reales para dejarlo, y ahora lo que si tengo son motivos reales continuar.
—Me entristece.
—¡Oh, por favor! ¡Deja de mentirme! Lo hace todo el mundo pero, ¿tú? Tú no tienes que quedar bien, ni que fingir que te importo, tu estás aquí quieras o no, no puedes irte a ninguna otra parte, no puedes dejar de hablarme ni sentirte mal por ello, así que no me mientas, no ganas nada y yo pierdo más si cabe.
La observó, realmente entristecido, pero sin atreverse a decir nada más al respecto. Al final iba a ser cierto, al final iba a guardar todo cuanto era en un tibio y espeso frasco de formol porque, al final, era cierto que todo cuanto ella había sido acababa de morir. Y a pesar de todo, podía ver la angustia haciéndole un nudo en la garganta, como un residuo del vaciado emocional que acababa de hacer, podía ver las lágrimas y ese dolor pegajoso y húmedo. Aún podía verla tal cual era, tras ese ceño fruncido, como si se concentrarse en esconder lo que no había sido capaz de sacar, que era poco. Ella confiaba en que con el tiempo fuera desapareciendo absolutamente todo, todo el cariño que pudiese quedar, toda ilusión, todo aquello que había regalado sin reservas una vez, un regalo precioso que tiempo después habría encontrado tirado en alguna esquina, pervertido y roto, recubierto de alcohol y solo…
La entendía, en el fondo la entendía, le habían hecho daño. Siempre le salía mal todo cuanto se proponía, todo en cuanto ponía un mínimo atisbo de ilusión, porque su vida no era nada de lo que había esperado, como todo.
Tanta decepción, ya no era capaz de aguantar tanta decepción. Ya no era capaz de creer en nada, aun más, ya no era capaz de creer en nadie.
—Mira, no puedo decirte por que hago lo que hago, pero lo hago y seguiré haciéndolo y se acabó, voy a dejar de darlo todo, no voy a dar nada, porque ya no quiero tener nada que dar, ahora quiero que me den regalos a mi y no lo van a hacer, y lo sabes, sea como sea, acabé rodeándome de gente demasiado acostumbrada a recibir como para regalar algo a cambio, se entienden entre ellos y te aseguro que intento entenderles, pero tal vez sea demasiado frágil , tan frágil que me rompí. Y prefiero dejar el mundo así, no voy a esforzarme por recomponer los pedazos, porque si ya estoy rota ya no tendrán nada que romper.
—Te seguirá doliendo igual, ¿lo sabes? No puedes cambiar lo que eres.
—Quizá deje de doler algún día, pero voy a cambiar de todas formas, voy a ser tan solo ironía, fría y dura ironía, como la vida ha sido conmigo, voy a falsear la realidad como todo el mundo hizo conmigo y voy darles ese cariño de dos días que ellos pusieron a la altura de mi amor incondicional como si fueran iguales; voy a dejar de ser real y si quieren que vuelva, será tarde. Les di todo y ahora no me queda nada, no es justo, pero tampoco puedo cambiarlo. Que piensen lo que les de la gana, yo también lo voy a hacer, pero pensaré el doble, por una parte la verdad, por otra lo que diré si me preguntan. He terminado con todo, no si se arrepentirán, realmente lo dudo, pero soy humana, y tengo la esperanza egoísta de dolerles una mínima parte de lo que me duele a mi el mundo en este instante.

jueves, 6 de mayo de 2010

Hasta que encuentren un recambio

El cielo no me dio la magia en los pies.
Las ordenes precisas, cubrir los huecos, bajar a defender.
En el centro del campo, recuperando balones
soltándoselo rápido a la que se lleva la gloria de los goles.

Y tantos años, tantas botas,
tantos tacos, tanto esfuerzo
y no ganar ningún trofeo ni jugar un mundial.
Tanto barro, tantas rodillas,
tanto domingo, tantas dobles amarillas
para no llegar nunca a la final.

Y pasar la vida en el centro del campo
hasta que encuentren en la cantera un recambio.
Pasar la vida en el centro del campo.
La experiencia es un grado bajo cero
el destino jugando siempre al fuera de juego
y en el marcador un aburrido empate a cero.


Nadie se compró la camiseta con mi nombre.
Haciendo el trabajo sucio: o pasa el balón o sólo pasa EL hombre.
En el centro del campo, trabajando con los pulmones,
no fui el fichaje estrella ni la hinchada... me dedicó canciones.


Y tantos años, tantas botas,
tantos tacos, tanto esfuerzo
y no ganar ningún trofeo ni jugar un mundial.
Tanto barro, tantas rodillas,
tanto domingo, tantas dobles amarillas
para no llegar nunca a la final.

Y pasar la vida en el centro del campo
hasta que encuentren en la cantera un recambio.

Pasar la vida en el centro del campo.
La experiencia es un grado bajo cero.
El destino el cabrón jugando siempre al fuera de juego
y en el marcador un aburrido empate a cero.

Empate a cero(modificada), Pablo Moro

domingo, 2 de mayo de 2010

Feliz Cumpleaños

No podré contar
qué ocurrió ayer,
fue hace tanto tiempo
que el sol se ha vuelto a poner.

Embobado, insomne,
acaricio la piedra que encontré.
Todos duermen pero ella,
con el ruido, no la pudo ver.

Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.

Ella llegó tarde, no vio a nadie,
fue directa a dormir.
En vez de su piedra
encontró una fiesta en su salón.

Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.

Con vivos, con muertos ...Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...
Con vivos, con muertos ...

Con vivos, muertos, brindando juntos
por un año más, un año menos
que dolerse de esta herida y de esta luz.

Con vivos, muertos, brindando juntos,
un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz.

Madrugada

Los pies mojados, la mirada perdida. Cada vez más pequeña, un poco encogida.
Huele a hierba de madrugada, a frío de primavera, un poco a decepción, asfalto húmedo, a tierra esponjosa, a tiempo perdido, a sangre muy fría, a tabaco, a cerveza agria y un poco a pasado, y un poco a futuro.
El silencio es penetrable, pero no la deja hablar, se oyen los pájaros a lo lejos, algún taxi algo más cerca, los ruidos mucho más allá, los ruidos de la ciudad, el rumor de un beso, el estruendo de un llanto, de algo que cae, que se rompe; que pisan la andar, de un rincón a otro del bar; el ruido de su mundo entero al temblar.
Tiembla sí, tiembla de miedo, tirita de frío, pero no quiere entrar, solo quiere sentarse a esperar, desde su jardín, desde donde se ve todo y nada a un mismo tiempo, las luces de esa maqueta que algunos llaman Oviedo, un poco azoradas por el tenue resplandor del sol al romper el cielo.
Y no quiere que pase el tiempo, de eso es de lo que se percata, mientras llora sin querer, porque no tiene sentido. Quiere que todo se detenga en este momento de paz real, sin pensar en nada, sin que exista el pasado, sin que haya futuro, sin que llegue mañana. Quiere ser nube, ligere, vaporosa, que se deshaga con el viento en mil jirones de bruma, quiere empapar todo, pero solo empapa sus brazos. Y se siente cada vez más pequeña, ahora que solo ve estrellas demasiado altas, entre las que vuelan sueños demasiado altos, vagando, entrechocado, ignorándola por completo.
Disimulando el asco, demostrando nauseas, abrazando monigotes, viendo la catedral, esta vez desde la perspectiva de la fuente, no desde la calidez de un banco. Esta vez no ayuda a desconocidos mientras alguien le mete mano. Esta vez llora en el hombro de sus amigos, ya no hay fuerzas para fingir, ya nada y todo, a un mismo tiempo da igual. Es como si tan solo quedara sufrir.
No es su culpa y ella lo sabe, después de todo no había mucho más que esperar pero la decepción es tan fuerte, tan intensa, se siente tonta al darse cuenta de que él es como los demás de que es como el anterior, y ella siempre, siempre igual de idiota esperando un poco más, algo distinto. Pero no hay nada distinto en esa ciudad, que desde su casa parece pequeña, abarcable, acogedora. Desde la plaza de la catedral inconmensurable, desde la plaza del Sol inabarcable y desde los bares, le oprime el corazón.
Porque solo es una niña, porque tiene corazón, que no se puede romper por completo, pero que esta herido y que sangra, sangre fresca de dolor muy joven, un dolor muy manido, una historia que se vuelve a repetir. Se repetirá eternamente rompiendo su fe cada día un poco más, helándola de la cabeza a los pies, hasta que un día, un magnífico día, ella aprenda a dañar y dejar su corazón en casa para que arda la ciudad cada vez que salga, a olvidar su alma en su habitación donde nadie la pueda ver. Quiere ser como los demás y que nada duela tanto como esta noche de sábado que no consigue olvidar. Solo siente una cosa, mientras fuma tabaco frío, que ahora ya no sabe como querer, si tiene miedo de amar, pánico de volver a recorrer las calles de la ciudad. Quiere ver Oviedo sin ojos, porque siempre va a ser igual.
¿Salvarla? Ya la dejaron morir, desangrándose en la acera, gente pasa y ella muere, y nadie repara, y después de esto, de Lucía, apenas quedará ya nada.

Cuando eres frágil...

Los chicos del salón
jueguan a imitar la vida
con aparatos electrónicos.
Por un rincón pasa su vida
su vida en aviones
supersónicos.

Hay cientos de vasos rotos,
aristas afiladas
de sueños flojos
y tantas cosas por pagar.

Esperando un golpe de suerte
o un giro de la situación.

Ya no se creen tan fuertes,
ya nolo tienen tan claro,
le tienen miedo a la muerte
y pasan el aro
como invitados de honor.

los chicos del salon lamen sus heridas
igual que perros
daltónicos.
Caer en la tentacion parece la única salida
aguantando chistes
irónicos.

Hay veces que no estan fácil
encontrar un culpable;
cuando eres frágil
una caricia te puede romper


Esperando un gole de suerte...


Golpe de Suerte, Pablo Moro.

viernes, 30 de abril de 2010

Por la cuerda

No lo entiendes, tú ves el mundo desde tu rincón particular, desde tu punto de vista, y eso es muy peligroso, demasiado peligroso. Te arrepentirás, te darás cuenta de que cometiste el error más grave y ya será tarde.
No puedes caminar por la cuerda más estrecha, por la cuerda más alta y todo porque quieres que te salve, porque necesitas que te salven, no es la mejor manera, es la peor manera, no conseguirás más que alimentar tu propia tristeza porque lamento decírtelo pero tal vez nadie te lo diga nuca, después de todo dudo que nadie suponga cuales son tus intenciones… Él no va avenir, no te salvará, ni esta vez ninguna vez. No te sujetará si caes, no se preocupará si lloras, no querrá poner una sonrisa en tu rostro, no se fijará en tus gestos, no se dará cuenta y no podrás culparlo por ello.
Te vas a perder, y no encontrarás el camino de vuelta a casa. Te perviertes esperando que él te saque de todos los líos en los que te acabas metiendo cada día, esperando que venga a rescatarte, pero él no es nada más que un chico normal, no va a hacer nada. No te llevará a casa, aun contra voluntad, cuando estés muy borracha; no se quedará contigo en todo momento, no escuchará extasiado tus palabras, no será lo que esperas porque en el fondo no es nada, solo es una mirada, un sueño demasiado frágil y tan solo tuyo.
Lo único que conseguiste fue decepcionarle y confundirle, nada más, y solo sirvió para dar muchos pasos hacia atrás, para terminar de congelar el mundo entre vosotros.
Ni si quiera le conoces, ni si quiera te conoce y si te conociera probablemente serías su gran decepción, eso si no lo eres ya.
No le convienes y eres absolutamente consciente de ello. Sois tan diferentes, el es bueno y tu… tú vas por un camino muy distinto al suyo.
Su senda es recta, despejada, es como un camino de tierra caliente en verano, la hierba es alta y de un verde intenso y brillante, el viento es fresco, huele a sol y a naturaleza; su senda es recta, hay algún árbol que da sombra en un día de calor, sólo se oye el viento y el sonido de una carrera rápida y sana, de una respiración acelerada, el aire es limpio, el cielo azul, algunas nubes altas… Y tu camino es de piedra, tu cielo es gris perla, hay vasos rotos, malas hierbas, es una cuesta interminable y no hay hierba solo asfalto frío, desprovisto de vida y de calor, sólo hay frío.
Él no te invitará a recorrer su senda, no te extenderá la mano con una sonrisa ancha y sincera.
Es tarde para ti, para conseguir que alguien como él se fije de algún modo en que al menos en el fondo de tus ojos queda algo, algo que también recuerda al verano. Ni si quiera estas palabras conseguirán lo que buscas, y lo sabes, no cambiará nada en absoluto y además, ya es tarde.
Ardisteis en noviembre y el fuego era tan intenso que en diciembre os consumisteis, quedaron rescoldos que tu misma te encargaste de pisotear, ¿y ahora esperas que quede algo? No hay tiempo para que quede nada, el viento se llevo la ceniza hace ya mucho y cuando llegue septiembre no volveréis a arder, arderás tu sola por hereje y él te mirará desde la plaza, negando con la cabeza, y querrás arder aun más deprisa porque ni si quiera serás capaz de soportarlo.
No me mires de ese modo, no os queda el verano, el verano es un tiempo maravilloso tanto que se olvidará de ti, que no eres maravillosa, y eso si aun hoy te recuerda.
No puedes aspirar a él y lo mejor es que te des cuenta ahora, que dejes de hacer todas esas estupideces peligrosas antes de que tengas un problema real, afróntalo antes de que te duela mucho más de lo que ya te duele.
Ella bajó la mirada, admitiendo la razón que se desprendía de cada una de sus palabras, era lo mejor y sin embargo, seguiría con su loco plan para llamar su atención, aunque sabía que no conseguiría nunca lo que se había propuesto. Caminando por la cuerda más alta y mas estrecha, andando por el medio de la carretera más peligrosa, en un callejón de noche… Haciendo todas aquellas irresponsabilidades se sentía mucho más cerca de él de lo que se había sentido jamás.

jueves, 29 de abril de 2010

Y siento que mi vida fracasó

Nunca he sentido igual una derrota
que cuando él me dijo: se acabó.

Nunca creí tener mi vida rota,
ahora tan sólo arrastro mi dolor.

Y mientras en la calle está lloviendo,
una tormenta hay en mi corazón.
Dame otro vaso, aún estoy serena,
quiero beber hasta perder el control.

Cuántas noches soñé que regresabas
y en mis brazos llorabas por tu error,
luego un ruido del bar me despertaba
y la que lloraba entonces era yo.


Y mientras él está con otra chica
mis lágrimas se mezclan con alcohol,

él se marchó, ¿por qué no me lo dijo?
Y siento que mi vida fracasó.

Y mientras en la calle está lloviendo,
una tormenta hay en mi corazón.
Dame otro vaso, aún estoy serena,
quiero beber hasta perder el control.

Quiero beber hasta perder el control.




Quiero beber hasta perder el control, Los Secretos.

domingo, 25 de abril de 2010

Se deshizo poco a poco frente al espejo, rozándose el rostro con la yema de los dedos al entender que ella era tal y como se veía en aquel cristal pulido. Que nadie la veía de otra forma, que no había una persona en el mundo para la cual ella fuese diferente, no tenía nada de especial, nada que brillara con una luz distinta.
Tan solo deseaba no saber todo acerca de sí, deseaba que hubiera alguien, una única persona que supiera más de sí misma de lo que ella sabía, alguien que le dijese:

No sabes lo maravillosa que eres.

Si puedes amar,también puedes ser amado
sólo es cuestión de tiempo.


Demasiado tarde

Cuando se quiso dar cuenta ya era tarde, ya estaba demasiado perdida, demasiado absorta. Sólo escuchaba canciones que jamás habría querido escuchar, porque sabía nadie las pensaba cuando pensaba en ella, sabía que les habían separado sin conocerse; a ella y a quien quiera que fuese que cantaba.
No había forma de regresar al principio porque, después de todo, ¿cuándo había empezado aquello? ¿Cuándo había comenzado a perderse en sí misma? Ahora no quedaban más que la certeza y el veneno. Ambas cosas demasiado dispares y, a pesar de ello, indisolublemente unidas. La fragilidad y la fuerza. El miedo y la osadía.
Apenas reunía fuerzas para pensar, sólo algunas noches… Y la tristeza invadía todos sus pensamientos como el agua colándose entre los resquicios de una presa a medio derruir. Nadie la echaba de menos, lo notaba. No era encantadora para nadie. No era el mundo de ninguna persona, y habría dado lo que fuera por ser; por ser para él, fuera quien fuese ese “él” aun por definir, lo mismo que “él”, encarnado en el amor en toda su extensión, significaba para ella.
Y aunque lo deseara con todas sus fuerzas, le parecía imposible, casi ridículo, era algo que no existía, lo sabía porque, a pesar de su juventud y de su inexperiencia, había buscado el amor por todos los recovecos de cuanto había a su alcance, y tan solo había encontrado heridas. Cada vez más profundas, cada vez más infecciosas. Habían roto su dulzura, su luz y su ambición, y no quedaba nada más que la coraza hueca de la ironía y de una inteligencia falsa y desordenada.
Estaba lo suficientemente herida como para saber que no debía volver a intentarlo.
Por eso se entristecía por las noches, noches de soledad como aquella, porque después de todo, de tanto daño soportado, no había encontrado absolutamente nada, se había convertido en algo que jamás había querido ser y, ¿para que? Para nada en absoluto, para ver como sus sueños se desvanecían entre los vapores del alcohol y el humo ensortijado del tabaco. Quedaba tan sólo un atisbo de luz, pero no era lo bastante grande como para tomarlo a consideración, porque ella sabía que terminaría por apagarse, un día u otro, la decepción aniquilaría aquel pequeño punto de esperanza que emanaba de esa sonrisa de niño travieso, de esos ojos claros, de esa risa diáfana, de esas manos grandes… Sería otra herida más que acabaría destrozándola sin que hubiese nada que pudiese hacer al respecto, más que tener la certeza de ello, más que esperarlo con dócil resignación. Respiró hondo, notando el mundo más cerca de pronto, aquello debía de ser lo que sentían los condenados al dirigirse hacia el patíbulo. Ella era una condenada más, su sentencia estaba próxima y tan solo restaba esperar.

domingo, 18 de abril de 2010

Maldita Dulzura

hablemos de ruina y espina
hablemos de polvo y herida
de mi miedo a las alturas
lo que quieras pero hablemos

de todo menos del tiempo
que se escurre entre los dedos

hablemos para no oirnos
bebamos para no vernos
hablando pasan los dias
que nos quedan para irnos
yo al bucle de tu olvido
tu al redil de mis instintos


maldita dulzura la tuya
maldita dulzura la tuya
maldita dulzura la tuya

me hablas de ruina y espina
te clavas el polvo en la herida
me culpas de las alturas
que ves desde tus zapatos

no quieres hablar del tiempo
aunque este de nuestro lado
y hablas para no oirme
y bebes para no verme
yo callo y rio y bebo
no doy tregua ni consuelo
y no es por maldad lo juro
es que me divierte el juego


maldita dulzura la mia
maldita dulzura la mia
maldita dulzura la mia

maldita dulzura la nuestra

sábado, 10 de abril de 2010

Plaza del Sol

Parecía que el tiempo era diferente, que se había detenido, que había vuelto atrás, a una época distinta o tal vez a una época que jamás había existido, pero ambos lo notaban. Mientras ella bajaba hacia la plaza buscándole con la mirada, él esperaba verla aparecer en algún instante calle abajo, con los ojos inquietos al pensar que tal vez nunca fuera a aparecer.
El suyo era un amor extraño, diferente e incomprensible, como todos los amores, único.
No sabían sus nombres, ni si quiera su edad, lo que hacían durante la semana, las películas que veían, la música que escuchaban, de hecho ni si quiera sabían como era el sonido de su voz y sin embargo todo parecía dejar de importar cuando sus ojos ansiosos chocaban, de un extremo a otro de la plaza, estableciendo una conexión irrompible e íntima entre ambos.
Y se miraban hasta que sus amigos los arrancaban de aquel instante por entero suyo y la noche proseguía y el tiempo volvía a fluir.
Sabían que podrían acercarse el uno al otro, saludarse con sonrisas diferentes, presentarse y tal vez intercambiar un beso o dos pero la magia se rompería entonces y la ilusión llegaría a su fin. Era tal el miedo que les producía a ambos romper ese sueño maravilloso, que no les permitía dar un paso al frente y terminar con aquella emoción incandescente que les embargaba cada noche y les impulsaba a salir de casa y a vivir como debía vivir cualquier mortal, como si cada día fuese su último día en el mundo y mañana todo pudiese cambiar.
Ella era consciente de lo que ocurriría. Había pasado toda su existencia persiguiendo sueños con el ahínco suficiente como para verlos cumplidos y sabía que un sueño al cumplirse desaparecía y perder un sueño era como perder parte de su vida; necesitaba algo que perseguir con la fútil esperanza de conseguirlo, pero sin lograrlo nunca porque, ¿Qué tendría entonces? ¿De que servía un sueño cumplido? Eran noches como aquella las que le recordaban que los sueños no estaban hechos para cumplirse, sino para ser soñados. Un sueño convertido en realidad no servía de nada, podía ser una decepción, podía ser lo esperado pero nunca podría volver a ser la emoción infantil de los sueños.
En cuanto a él, pensaba exactamente lo mismo y además, tenía miedo, porque ella le había visto en ocasiones con otras, porque le aterrorizaba pensar que ella solo quisiera ser una más, un beso más, de una noche cualquiera, porque la necesitaba tanto como respirar, necesitaba creer que era diferente al resto, que era tan única como solía imaginarla siempre hasta el momento en que sus ojos se cruzaban y dejaba de pensar por ese eterno instante. Quería creer que era distinta y le aterrorizaba que pudiera ser igual, porque no podría amarla entonces y sin amor, la vida parecía carecer de sentido, parecía pasar demasiado inadvertida; él necesitaba un amor real y único.
Y solo seguiría siendo único mientras quedase reducido a aquellas miradas, mientras no fuera pronunciado en voz alta y no quedara corrompido por el mundo de lo aparente, aquel amor necesitaba seguir siendo una idea para poder ser absolutamente perfecto. Y ellos lo seguirían pensando, se seguirían buscando para siempre en la Plaza del Sol o en los antros a los que solían acudir, mantendrían la vista alerta por si el otro aparecía de improviso, la sonrisa presta de complicidad absoluta preparada para regalarla solo a su verdadero amante.
Se querían, era indudable, y para el resto de la gente que caía en la cuenta de esos dos pares de ojos clavados certeramente el uno en el otro, ambos estaban echando sus vidas a perder, manteniéndolas en suspenso por una mirada en lugar de estar juntos por el tiempo que estuvieran; y eso era precisamente lo que a ambos les hacía especiales, inconfundibles, y lo que hacía que se amaran. Tenían todas las perfecciones en su idea mantenida en otro mundo, tenían la perfección de la inmortalidad, de la belleza y del bien, solo por soñar con algo diferente que no fuera material ni físico. Solo con aquella sonrisa sabían que se tenían el uno al otro, porque solo por aquella sonrisa, daba igual que todo fuera real o imaginado, porque cada uno amaba por los dos en todo momento, porque daba igual que fueran jóvenes, porque se iban a querer toda la vida, sin ni si quiera saber sus nombres.

miércoles, 7 de abril de 2010

El sueño del vendedor de cristal

Nunca vamos a cambiar, pase el tiempo que pase, cómo siempre lo esencial permanecerá en el caos, estable.
Y yo me pienso vengar y seguiré soñando contigo, y soy tu gran decepción, pero nunca te dejaré de pensar.
Aunque tenga resaca y no pueda gritar, si no estuvieras aquí, gritaría tu nombre con mi empalagosa y rota voz de niña echada a perder.
Pero es que solo en mis sueños vivo lo que me gustaría que fuese real, ¿crees que amo mi forma de vivir? ¿Qué no daría una vida por cambiar? Pero no la mía, porque un día de vodka y ron la aposté, y una mañana de resaca la perdí y por mi culpa todo seguirá igual. Siempre a partir de las diez, anegada en maquillaje, con ese ruido detestable que zumba en un tono demasiado alto, que alguien osó llamar canción.
No me disgusta, soy sincera, es rutina y lo acepté, me asusta pensar que un día lo quiera, cuando sólo tengo esta vida y no es mi sueño, y ya no es mía, me da miedo.
Así que solo me quedas tú, solo me queda él, cada uno en su lugar, me apoyo en vosotros para seguir y no se como sería tener más.
Con esto me basta para imaginar.
Me quedan sueños por cumplir, mil historias por contar, dos arrugas de reír, nuestras miradas al cruzarse y es suficiente para mí.

Niño listo

Eres ese tipo mezquino, rico y vanidoso que se pavonea por el antiguo, aleteando rock del viejo, al son de las notas de Gallagher, esa guitarra que no suena ya más que en tu cerebro.
Cantas torpes canciones en antros, te enfundadas en camisas, en gomina, en viajes inventados.
Y en realidad no buscas más que presas de Rosal, que carne de Tribeca, pobres perdidas que esperas con paciencia para que caigan en tus redes; pelo largo, maquillaje espeso y ese uniforme corto de escote amplio, grandes tacones, presta la sonrisa.
Eres tan simple como tus adquisiciones, tan insulso como tu forma desdeñosa de lanzar sonrisas ebrias.
No me vas a conquistar con tu acento de Manchester forzado, porque no quieres conquistarme (no te inquietes, lo querrás) de todas formas no podrías atraparme, de otros no pero de ti estoy a la altura y, aunque todavía no lo sabes, para ti soy demasiado.

domingo, 28 de marzo de 2010

¿Qué tiene que no tenga yo?

Cómo cuesta respirar, me falta el aire, se envenena, cuesta ver el mundo desde aquí, cuesta caminar sin tropezar, con las piernas dormidas, con el hormigueo que sustituye al latido; la vida en suspenso justo antes de acabar.
Y en realidad ya terminó, pero no me puedo mover, porque si me muevo me romperé, como una estatua de cristal muy fino, en cientos de esquirlas diminutas.
Mientras miró hacia el abismo, muy quieta, sin avanzar, no me queda más que el pensamiento, que me apuñala desde dentro y que te pregunta, aunque no me oigas, aunque nunca halle respuesta.
¿Por qué no me elegiste a mí? ¿Qué tenía yo de malo? ¿El pelo corto? ¿el tatuaje de mi brazo? ¿Era muy baja para ti? ¿Demasiado gorda? ¿Muy delgada? ¿No te gustaba el color de mis ojos? ¿Y mi forma de vestir? ¿El tono de mi voz? ¿Mi manera de reír? ¿La música que escucho? ¿Las películas que veo? ¿Los libros que leí? ¿Algo tonta? ¿Petulante? ¿Cómo me muevo al caminar? ¿Qué era lo que no te gustaba? ¿Qué era lo que tenía que cambiar?
¿Por qué no lo pediste? ¿Por qué nunca lo dijiste? Habría cambiado todo por ti, aunque fuera mentira a cada instante, le habría dado la vuelta al mundo por encajarte junto a mí. Corrí con todas mis fuerzas pero cuando llegué, tu ya no estabas, cuando me volví para observarte ya estaba ella, ¿Cuál fue el camino que tomó? ¿Qué tiene que no tenga yo?
Y doy un pequeño paso al frente y el cristal se resquebraja, con un crujido lacerante, y alzo los ojos para ver, y las grietas se abren, y empiezan a sangrar. Veo tus fotos tu sonrisa, su sonrisa, las palabras, lo que nunca tuve y tiene, lo que le das y no me diste. Y todo duele demasiado, mucho más que las heridas, cae mi mundo, se sacude. Miro atrás mientras me rompo, los fallos que cometí, fue mi culpa y tu lo sabes, aunque no lo quieras ver, me apuñalan por la espalda los recuerdos, los mensajes, los besos, los lugares, las palabras, las canciones, la bebida y esas calles. Y el futuro, nebuloso, en el futuro no estoy yo, están las fotos que tendréis, los besos que le regalarás, los “te quiero” susurrados, las risas, las canciones, las tardes de verano. Y duele ver que no me veo, me desespero al comprobar que no estoy yo en el futuro, te busco en mis planes y no estás, nunca te tuve pero ahora, ni si quiera puedo engañarme pensando que al menos en cierta parte perversa, te tengo.
Y me lanzo hacia el vacío porque no puede ser peor, no puede haber nada peor, y lo mejor está muy lejos, muy por encima de este sitio. Y no hay nada, no hay sentido y mientras caigo me deshago y mientras me deshago me doy cuenta, con la resignación de los perdedores. Que si me llamas voy a ir, que si me hablas te escucharé, si me necesitas voy a estar, si quieres algo de mí, te lo daré; porque me da igual todo por volver a tener esa parte tuya tan perversa que un día me engañó; no me importa ver lo peor de ti porque es mucho más terrorífico no verte. Y pierdo la dignidad al pensar que aceptaré todas tus limosnas, con tal de que sean tuyas; aceptaré lo que quieras ofrecerme, sólo por tener algo tuyo más que aquella rosa vieja de papel de aquella noche, la ultima noche, la mejor y la peor aun mismo tiempo. Aunque tenga que compartirte con ella lo aceptaré, aunque tenga que vivir a su sombra, me da igual, aunque no haya fotos y sea falso. No me importa vivir en tu mentira, si es tu mentira la que vivo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Fingir que me da igual

Puedo volver ,
Puedo callar
Puedo forzar la realidad
Puedo doler
Puedo arrasar
Puedo sentir que no doy mas
Puedo escurrir
Puedo pasar
Puedo fingir que me da igual

Puedo incidir
Puedo escapar
Puedo partirme y negociar la otra mitad

Puedo romper
Puedo olvidar
Puede comerme la ansiedad
Puedo salir
Puedo girar
Puedo ser fácil de engañar
Puedo joder
Puedo encantar
Puedo llamarte sin hablar
Puedo vencer
Puedo palmar
Puedo saber que sin vosotros duele más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda

Puedo torcer
Puedo lanzar
Puedo perderme en la obviedad
Puedo servir
Puedo cansar
Puedo saber que sin vosotros duele más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda

Puedo, torcer, lanzar, perderme en la obviedad,
sentir, cansar, saber que sin vosotros duele más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda


Sálvese quien pueda, Vetusta Morla.

sábado, 20 de marzo de 2010

Lo que no ves

No consigo recordar como he llegado hasta aquí,
sólo que estoy borrando lo que un día te hizo daño.

Tristeza

Se va por fin, no piensa volver, se va y esta vez es diferente, se va para siempre, no creo que vuelva, no creo que la eche de menos, no creo que la recuerde.
Será raro vivir sin ella, como empezar a caminar por rutas desconocidas, será como llegar sola a Estambul.
La golpeé de tantas formas, hice tanto por romperla que, finalmente, se rompió. Y ahora recoge sus pedazos y se va, me sonríe y me susurra que, aunque no la escuche, estaría mejor con ella, que sin querer echaré de menos todo aquello que me ofrecía.
Tal vez no pude entenderla, quizá era mucho para mí o era demasiado frágil para soportarla. Fue como una ola, como la crecida de un río, no se cuando empecé a sentirla, sólo se que estaba aquí, sin saber que me ofrecía, tan intensa que no era capaz de ver nada más que la superficie, tan pequeña como la pálida cumbre del iceberg. Creo que, justo antes de que tomara la decisión de irse, pensé que daría cualquier cosa porque desapareciese, sólo quería que se largara. No quería verla nunca más.
Y ahora se va, y se acabó, y prefiero que se vaya y jamás dejaré que vuelva. Pero me asusta su sonrisa, como si supiera algo que se me escapa, como si hubiera visto el futuro y se compadeciese de mí.
<< No tienes de que preocuparte, no me vas a echar de menos, no tardarás en olvidarme; ojalá te dieras cuenta de que yo no me voy sola, arrastro todo lo que soy conmigo, pero no supiste entenderme ni tuviste paciencia para aceptarme, para conocerme en profundidad, lo querías todo rápido y ahora no tendrás nada; te dije que esperaras pero no querías escucharme. No pediré perdón, porque yo soy la que soy, no puedo cambiar, eso es algo que todos comprenden al final, que aceptan y que les hace crecer. Pero tú no crecerás nunca, como yo, tampoco cambiarás. Te quedarás en la sombra de un corrupto y pervertido Peter Pan, ¿aún recuerdas que siempre odiaste a Peter Pan? >>
Me mira, como esperando que sus palabras hayan hecho mella en mi, pero sigo queriendo que se largue, aunque su marcha ya me empiece a envenenar sin que se haya movido de mi lado.

viernes, 12 de marzo de 2010

¿Por qué?

- ¿Por qué lo haces?
No sabía responder, la pregunta era fácil, tan fácil que daba miedo decirlo en voz alta, tan fácil que parecía que todo sería demasiado real en cuanto lo pronunciara pero, aún así, tenía la seguridad de que debía decirlo, vomitar esas palabras que entrechocaban en su garganta, burbujeando, haciéndole cosquillas.
- Por todo, por las cosas… las cosas…. No me van bien, no tanto como para que ilusionarme por la vida; pero tampoco me van mal, no me van tan mal como para hacerme luchar para mejorarlas, las cosas simplemente no existen. Esto es lo más real que tengo, lo más cierto e inevitable, lo único que puede cambiarlo todo. Veo mi vida, la que he llevado hasta este instante, la que llevaré el tiempo que dure, y me da miedo, tanta mediocridad me abruma. No quiero lo que está por venir, porque lo he visto, lo veo todos los días, no es lo que quería. Me he equivocado tantas veces que ahora no queda nada más que errores y no los puedo corregir, no hay forma. Es como si viera todas las decisiones que he tenido que tomar, se ríen de mí, porque todas las tomé mal. Fui mala persona, aún soy mala persona, no sirvo para ayudar a los que quiero y ellos ya no pueden ayudarme ni si quiera se si quieren ayudarme, si saben que me ocurre algo que todos considerarían malo. Tengo rencor, tengo envidia, no queda espacio para nada más, para la esperanza supongo, pero siempre la apuñalo al recordar que nunca ha hecho nada por mí, y duele, como si fuera real. Vivo entre sueños, divago sobre el futuro imaginándolo diferente, es como construir castillos en el aire, como intentar atrapar... no se, un gamusino. Y después están las noches como esta, en que me doy cuenta de que no existen los gamusinos. Por ahora, no me hacen falta cartas ni bolas de cristal para comprobar lo que va a ocurrir conmigo, no necesito de espiritismo, se que soy mediocre, no me aguarda mas que un futuro mediocre que haga que el tiempo pase rápido y lento a una misma vez, hasta que un día me mire en el espejo tenga cuarenta años, cincuenta arrugas, sesenta canas y setenta kilos, hasta que no me queden mas que los ochenta recuerdos de las decisiones que tomé, de los errores cometido. No se aprende de los errores, se sufre con ellos, en realidad, siempre los cometemos una y otra vez, de mil modos diferentes, y yo cometo mas errores que la media, supongo que eso es algo para sentirse orgullosa, después de todo, no es mediocre. Lo que intento decirte es que no quiero llegar a ver eso, ni si quiera tengo veinte años y ya me pesan los fallos, no quiero imaginar como será todo cuando tenga cuarenta, no quiero ser tan triste como para verme contra la espada y la pared y cometer el último error de mi vida, no gracias ni estoy preparada ni se si tendría voluntad bastante (lo cual ya sería algo demasiado penoso) Esa es la segunda razón, creo que la más importante. Hacerlo es una forma de destrozarme sin que se note, como fumar, como beber, como cruzar las calles sin mirar, como caminar con el volumen muy alto por la cuneta, como volver a casa andando tras una noche de fiesta; es una forma de pretender echarle la culpa a otro, a una enfermedad o a un psicópata borracho. Sólo quiero que sea inevitable, tener una coartada por si se les ocurre pensar que fue cosa mía. Quiero que llegue un momento en el que ocurra, que sepa que va a pasar, y sentir la paz, ¿sabes a que me refiero? La calma y el pánico del final, puede que me arrepienta que después de todo sea mi último error, pero eso no sería nada nuevo, ni siquiera sería algo peor; simplemente sería algo previsible. Pensarás que tengo un grave problema, bueno, la verdad es que lo tengo, pero no hay solución, creo que ya es tarde, me duele la cabeza, me duele la garganta y la boca del estómago; creo que no quedará mucho tiempo más, estoy dispuesta a esperar, por esto al menos. Como te digo, tengo un problema, pero solo hago lo que la vida quiere que haga, porque ella no me quiere, ella quiere las canciones, la música las letras y el amor, o si, la vida ama al amor, al amor en si mismo. La vida quiere que todo el mundo sea feliz, que tenga un gran amor en su vida, que luche, que palpite que haga locuras, que paseen bajo la lluvia que… no se, felicidad, que baste con gente de dos en dos por las calles, lo se, lo he visto lo noto, noto el rechazo… no quiero notarlo por mas tiempo, es aun peor que el dolor, es una angustia constante, como esa sensación tan peculiar que te embarga cuando notas que no eres bien recibido, cuando la gente se calla al verte y te mira de reojo. La vida enseña que hay que luchar por ser felices, bien, yo he luchado, he hecho todo lo que he podido, no tengo nada que demostrar, lo hice, hice todo, ahora no depende de mi, lleva mucho tiempo sin depender de mi, y no recibo nada, se acabó… así que me rindo, me rendí hace meses, solo espero. No me guardes rencor, no me entiendas, no me importa. Preguntaste que por qué hago lo que hago, bien, esta es mi respuesta.

Wonderwall

Hoy va a ser el día en que van a recordarte lo que pasó
De algún modo, ya deberías haberte dado cuenta de lo que tienes que hacer.
No creo que nadie sienta lo mismo por tí,
lo que siento yo ahora.


Otra vez chismes,
dicen en las calles que el fuego de tu corazón se ha apagado
Estoy segura de que ya lo escuchaste antes,
realmente, nunca dudaste.
Y yo no creo que nadie sienta lo mismo por tí,
lo que siento por tí ahora.

Y todos los caminos en los que tenemos que andar están complicándose,
Y todas las luces que nos guían nos están cegando
Hay muchas cosas que me gustarían decirte
pero no sé cómo...


Porque tal vez tú vayas a ser el que me salve,
después de todo, tú eres mi Maravilla.

Hoy iba a ser el día,
pero nunca te lo volverán a recordar
Por ahora, ya deberías, de algún modo,
haberte dado cuenta de lo que no debes hacer

Yo no creo que nadie sienta lo mismo por tí,
lo que siento yo ahora.

Y todos los caminos que te guían están complicandose
Y todas las luces que iluminan el camino están apagándose
Hay muchas cosas que me gustaría decirte pero no sé cómo...

Dije:"tal vez seas el que me salve"
Después de todo, eres mi Maravilla.

Dije:"tal vez seas el que me salve"
Después de todo, eres mi Maravilla.

Dije que tal vez seas el que me salve.


Wonderwall(traducida),
Oasis.

martes, 9 de marzo de 2010

En plural

En realidad, solo quiero hablar en plural.
Sólo quiero dirigirme a alguien
y no sentirme estúpida,
casi grotesca,
pensando en amor y en mi a un tiempo,
en mi y tal vez en belleza,
en mi junto con alguien que me aprecie,
en mi junto con alguien que me quiera.

Sólo quiero no querer, no depender
o tal vez seguir dependiendo;
porque cada vez me voy sintiendo menos.
Cuando me busco
no me encuentro
y el día en que me encuentre
se que no me voy a reconocer.

Sólo quiero no ser clandestina cuando escribo.
Sólo quiero saber que se siente cuando se siente,
cuando se piensa en “nosotros” con propiedad.
Sólo quiero la seguridad de saber que me envidian porque amo,
y que no me importe.

Y saber que en algún sitio
hay alguien que quiere que suene el teléfono y sea yo,
que quiere que se abra una conversación en línea y esté ahí
cada vez que suene el tono irritante,
algo menos irritante por mí.
Que mire la pantalla idiotizado, pensando que por mirarla,
concentrado,
yo voy a escribir.

Se que es egoísta pero,
si yo lo siento por él,
me gustaría que el notara algo parecido por mí.
Quizá tan solo me gustaría un “él” concreto en quien pensar
o alguien que me garantizara que, cuando llegue el momento,
No creo que tenga ánimos de esperar mucho más,
él existirá y seremos nosotros,
y hablaré en plural.

Apostando con las de perder

Y cuando suena aquella vieja sucesión de notas
me siento como Jake LaMotta
encajando golpes sin llegar a caer.

Y cuando suena aquella vieja melodía
siento que fuimos héroes por un día
apostando con las de perder.


El último vals, Pablo Moro.

lunes, 8 de marzo de 2010

Rey Sol

Rey sol, pon tu voz,
cayó la red que nos cubrió.
Rey sol, me entrego a
ti,
quebré el timón, no sé seguir.

Rey sol, perdí mi tren
por ser quien soy y ver el mundo del revés.

Caí por crecer, callé por hablar,
confundo el agua con la sal.

Aprendimos a mirar
con la duda entre los dedos y a
tientas.

Descubrimos que al final
las palabras que no existen
nos pueden salvar.

Probé a saltar sin red ni hogar,
no sé volver, no
sé hacia dónde ni con quién.
Siembro minas en mi cuerpo y pólvora en la
sien.
Rey sol, dime cómo arder.

Aprendimos a mirar
con la duda
entre los dedos y a tientas.
Descubrimos que al final
las
palabras que no existen nos pueden salvar ...
sin hablar.


Rey de corona rota
préstame un hilo de luz ... voy
a explotar.
Sólo quiero ir más allá,
sólo quiero que
esta herida se prenda,
ser el humo que al final
escapó de lo que
existe por ver qué hay detrás,
más allá.



Rey Sol
Vetusta Morla

¡Vaya fallo!

Piensa, ¿en que pensamos? Sólo lo que pensé, y pensé nucna más pensarte, ni en la realidad ni en lo irreal; no volver a imaginarte.
Y lo que yo creí que imaginaba hoy parece tan cercano que me da pánico pensar que vuelva a ser imaginado.
Y sólo se que lo será, volviendo atrás a cada paso, muy quietos en el andén, los trenes pasan, pasarán y yo seguiré esperando.
¿Cómo prefieres que lo diga? ¡La cagué! No hay forma de hablar más claro.
Vaya fallo, compañero, vaya fallo.
Permíteme volver a intentarlo, antes de despacahrme sin más, quiero volver a jugar, aunque ya hayamos jugado demasiado. No necesito más que otra oportunidad. Completamente segura esta vez, no te pienso dejar pensar.
Imaginar ya dejó de ser bastante, cada día soy más consciente de que sería preferible algo real.

sábado, 6 de marzo de 2010

Por ahora

Por ahora ya no pienso, por ahora, tiempo al tiempo. Ya no quiero ver espejos. Supongo que me puede tocar, no algo bueno ni algo malo sino al vida en general.
Salgamos a la lluvia sin zapatos, que el agua corra y esperemos que las cosas salgan bien. Porque solo nos queda esperar. Siéntate a mi lado en el asfalto, que se empapa cada poco más y más, no hay nubes en el cielo y no para de llover, cada gota brilla más que la anterior, te siento más que nunca junto a mi, y sonrío algo feliz, algo más joven sin ser vieja, algo más; será por ti.
Tan solo somos siluetas en el fondo de la espera y tal vez seamos reales al final, por ahora tengo la impresión de que no me disgusta esperar, teniendo a mi lado tu silueta desgarbada, cálida y estrecha. Tú no me entiendes, a veces me cuesta verte; tú no me conoces y a mi, me cuesta comprenderte. Pero vamos a sentarnos justo en el centro de la carretera, ya huele a asfalto mojado, nos mojamos por este aguacero de primavera.
Mientras corro en tacones por calles muy secas, maquillada y bien vestida para un ataque de fiesta, hace frío en esta noche, de penumbra anaranjada, tan rápida como vibrante como angustiosa, como expectante. Pero en alguna parte de mi misma, estoy muy quieta junto a ti, en esa parte donde llueve, siempre llueve calidez; en esa parte no hay venganzas ni estrategias, ni planes locos por cumplir, como lo que quiero, la cara lavada, las camisetas anchas, las zapatillas sucias, monto en bici para mí, salgo por las tardes vuelvo al anochecer, no hay alcohol que me embote la memoria, no hay temor a que me devore lo común, soy yo sin más que yo a la vista ni por ver, hago fotos a un paisaje que es historia, vamos a la playa en invierno, soy yo ser sin artificios y sin trucos de salón y por una vez ser yo parece suficiente .
No se si te das cuenta, si algún día me veías hoy ya no, pero no importa, tengo la impresión de que en el tiempo que tengamos a la vista, tú serás como una huida para mí. Pensarte como si me pensaras, como si fuera diferente por creer en algo nuestro. Tal vez algún día tengamos tiempo para ser reales, pero yo no se pensar en una realidad imaginada si tal vez nunca será cierta, necesito una señal. Sino puedo ganarles, sin quererles, tú serás mi eterno imposible, aún queriendo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Error de Cálculo

Perdí, ese es el resumen final, mi brillante conclusión. Perdí aunque el juego lo hubiese inventado yo.
Ganaste sin despeinarte, siempre perfecto, siempre muy lejos de mi alcance. Pensaba que estaba lista, pensaba que caerías y yo sonreiría sin corazón, que te besaría sin alma. Pero ese corazón no estaba listo, me jugó una mala pasada, maldito error de cálculo, y se rompió aquel corazón tan cálido y me quedé sin besos y con un alma asustada.
Tú siempre jugaste a otro nivel muy superior, yo siempre fui novata en aquello de engañar, pensaba que había aprendido de ti lo bastante como para crear un juego ya inventado. Y cuando me percaté de que ni si quiera yo misma me pertenecía ya, que no me había ganado dos corazones sino que había perdido uno, el más importante, no me retiré ni me alejé, no admití mi error, en cambio aposté todo, puse en juego lo que no tenía. El resultado fue mi alma embargada, y una hipoteca de por vida que ahora me rompe la ilusión en pedazos tan pequeños que ni si quiera puedo verlos. Ganaste en la apuesta y no lo sabes, estás tan acostumbrado a ganar que note fijarás en mí entre tantas. Creo que nunca volveré a jugar, me has enseñado lo único que te quedaba por enseñarme y es que por mucha teoría que sea capaz de aprender soy demasiado débil, idiota y tal vez ingenua como para tener esa frivolidad y esos nervios de acero, tan tuyos, que te aseguran, sin error de margen alguno, vencer. Ojala me quedara algo para mío para mí, pero estoy tan hueca, llegaste, mentiste y te largaste como un ladrón cualquiera; así que solo me queda un cuerpo vacío, que ofrecer a nadie en particular. Total, seguramente ni si quiera será mío, total, seguramente jamás volveré a tener nada mío.

jueves, 25 de febrero de 2010

Lo único que queda

Funciona con un motor sin gas y si al final se funde todo, termina mal y oscuro, sólo me quedará imaginar y no es malo, nos libera de las jaulas de asfalto y artificio que rodean la verdad. Así que imagino que te veo en un bar, de madrugada cuando nadie duerme y ponemos en práctica la canción y empieza a sonar “no queremos ser cómo los demás” y me la cantas al oído.
Quiero enloquecer contigo, sentir la paz, no quiero que seamos trascendentes sino fugaces, locos jóvenes en toda su extensión y no dejemos nada por hacer, quiero que deseemos que el tiempo transcurra sin detenerse, quiero ser, contigo, hija de mi tiempo pero siempre diferente.
Se malo, se fuerte, domina la situación, al mismo nivel el uno y el otro, me cansé de la dulzura (¡Quiero acción!) Me harté de chicos que me digan “guapa” cuando no es cierto, suena tan falso, común, insulso, aterrador. Es el principio de lo común, lo mediocre absurdo, lo que todos ven normal, y no lo soporto, echaré a correr como te oiga decir eso o alguna estupidez similar.
Porque eso es lo que dicen los chicos tontos cuando ya no saben de que hablar, muy pagados de sí mismos por una salida brillante que satisfaga a una anodina chiquilla en un portal.
Yo quiero que seas mas listo y lo eres, siempre te imagino así, hablar de todo, antes que nada eres mi amigo, mi cómplice, camarada, vamos más allá de la simple relación de idiotas, de “como te quiero amor” de fotos de “tu y yo siempre”
Ojalá supiera explicarme y tú supieras entenderme, yo quiero contigo más que cariño de cartulina. Quiero conocerte, contarte todo que me cuentes, no hay vergüenza ni pudor, no es necesario porque somos nosotros, ya dejamos de ser sólo tú y yo. Y eso es “amor” para mí, confundirte a ti conmigo y sentir la paz, la armonía, el equilibrio que corre como pólvora ante la emoción simple e inigualable de estar segura por completo de que me quieres, que te quiero y decirlo no hace falta y sentirlo es irremediable

miércoles, 10 de febrero de 2010

Muchacho atolondrado

Ahogando sentimientos en el humo de la absenta, que sobrevuela estos cielos, volviéndose niebla densa, que esconde tras sus vapores un alma rota y añeja, de maquillaje cuarteado y vidas demasiado ajenas
Si siempre me pensé al margen ahora se que estoy inmersa, en una realidad empañada por el humo de la absenta. Sin recuerdos sin pasados, con espejos objetivos, con flashes descoloridos, con amores de un instante, que mueren al verte, palideciendo por tu arte. Si existieras este mundo sería un poco menos malo, sería algo menos humano, digno de imaginar.
Te puse rostro demasiado pronto, un cuerpo, unos ojos, manos. Te puse voz y esa sonrisa de muchacho atolondrado. Tan cerca que te tocaba, tan real que era imposible, y yo que soy tan humana, hice lo que hago siempre, escapar de lo bueno que pueda ocurrirme porque lo mediocre es lo común que a mi, como al resto, nos ocurre.
Y ahora ya no se que hacer, aparte de quitarte el rostro y, como siempre, hacerte renacer. No se como encauzar el canal de esta vida que siempre estuvo estrictamente encarrilada. No se que hacer ahora, si cumplir sueños extraños si educar una voz mansa, si aguardar sentada, a ver tu cadáver pasar, o quizás el mío, algo podrido de esperar. Si hacer alguna estupidez, aunque sea lo que cabe esperar. O si olvidarme de todo y cantar, y escribir y reír, y beber y fumar. Y cumplir estos sueños locos, de muchacha atolondrada, que algún día podrán hacerme olvidar, tu sonrisa y tus favores, tu luz y aquellos amores de instantes eternos y perdidos, de miradas de sonrisas, de todo lo que soñé que pensaba que era bastante. Ahora que no fue posible, que tal vez nunca lo sea, no me parece suficiente, yo quiero tener la capacidad de perderme en mis sueños y que no me olviden, quiero enseñaros a todos lo maravilloso que es mi mundo aunque no existe. No se que quiero, sinceramente, no se si alguna vez lo percibiste. Pero se que no quiero vivir viendo mis sueños pasar, con carteras, aparatos de última generación, trajes monocromáticos, cogiendo trenes de alta velocidad. Quiero que mis sueños viajen en tranvía, que si corro lo bastante, los sea capaz de alcanzar. Así que haré lo que pueda, intentando caer lo estrictamente necesario, lo que sea para olvidarte. Fuiste un sueño demasiado rápido, que atropelló a una niña demasiado lenta, ahora malherida me levanto, y te grito: << ¡Maldito crío atolondrado! ¿Qué quieres de mí? ¡Ten el valor para decirlo o lárgate de una vez de aquí! >>

sábado, 6 de febrero de 2010

Contando estrellas

De vuelta a casa,
de madrugada,
todo me da vueltas
meintras pienso en lo perdidos que estamos

Sólo quiero bailar, Zenttric

viernes, 29 de enero de 2010

Corre

Corre, escapa no mires atrás, la vida te persigue sigue corriendo o te alcanzará, no mires no quieres ver lo hermosa que podría llegar a ser, es su cebo, es tu perdición, sus dientes, demasiado afilados, no te dejarán, no saldrás con vida.
Escóndete, aquella esquina podría estar bien. Aun te busca, recupera el aliento y ponte a pensar. No quieres que te encuentre, no quieres volver, es tan bonito vivir sin la
vida. Quizás bonito no sea la palabra, tal vez sea simplemente apacible, es como ser una estatua, es como ver sin ver, sin querer.
Así que no quieras que te encuentre, no merece la pena, sólo recuerda que ocurrió la última vez que ella clavó sus dientes. ¿Cómo fue?
Al principio, como todo, pensaste que era perfecto, que no lo querrías cambiar, tenías todo cuanto eras capaz de desear. Recuerda que estudiabas, nunca demasiado, pero siempre lo suficientes, recuerdas la emoción antes de los exámenes y el alivio al ver una nota aprobada, ¿recuerdas lo que decías, siempre entre sonrisas, de los que sacaban mejores notas que tu, algo que por otra parte no era difícil? << No pasa nada, nosotros tenemos vida social>> Y ahora recuerda, ¿por qué decías nosotros? Así, porque había un “nosotros”, no estabas sola, había gente a tu alrededor de la que estabas muy segura, solías pensar en ellos como amigos. Que osado por tu parte. ¿Recuerdas el momento en el que pensaste que aquella gente se interesaba por ti? Ese fue el principio del fin, de la decadencia que te llevó a escapar.
Contén esas lágrimas por favor, la vida te encontrará si oye sollozos.
Y tú confiaste en ellos, te apoyaste en ese amor envenenado de unas personas que tarde o temprano te iban a fallar, era inevitable y lo peor es que tu ya lo sabías pero te permitiste el lujo, siempre demasiado caro, de pensar que tal vez no te fallarían. Gran error por tu parte, uno más de tantos.
Al final sólo te limitaste a caer con el extraño consuelo de no conocer el amor, si no tal vez la caída habría sido más rápida y el golpe más fuerte. Aunque ahora te percatas de que tal vez habrías preferido una caída rápida y un golpe seco, antes que este lento perecer. ¿Cómo fue el final? Pasaste de creerte su amiga a darte cuenta de que no eras más que un triste monigote. Ríes sus gracias, les cuentas tu insulsa vida y ellos te dedican sus insulsas respuestas, pones buena cara a sus insultos para que no se enfaden contigo porque después de todo cualquier cosa es mejor que estar sola, les das consejos bienintencionados a las pocas cosas que sin querer te dicen acerca de sus vidas, sales con ellos y soportas estoicamente el hecho innegable de que no te aprecian en lo más mínimo, que preferirían no haberte conocido, que te mientan con tal de no hablar contigo.
Eso es lo que pasará como la vida vuelva a morderte, te lo aseguro no quieres que pase. Así que escóndete, bebe, fuma, vuelve sola a casa de madrugada, cruza los semáforos sin mirar si están en rojo o en verde, quizá todo termine antes de ese modo, quizá sea lo mejor.

miércoles, 27 de enero de 2010

Mundo Frágil

Se ha cerrado el kiosko,
que oportuno el personal,
ha quedado todo atrás.
Olvidé lo obvio
y le dí una vuelta más

hasta hacerte rabiar.

Todo empieza a enrrojecer,
tiemblas sólo con mirarlo,
ya no sabes lo que es
ni cómo llamarlo.


¿Quién puede decir que no
es fácil pedir perdón?
No existe la solución
en este mundo frágil.

Mentirte era rock and roll
oculto en cada rincón;
abróchate el cinturón
... mejor.

Con los huesos rotos
sólo duele ver que ya no estás,
que no miras atrás.
No dijiste todo
y olvidaste preguntar.

Yo nunca quise escuchar

Se acabó el atardecer,
ya llegó la noche triste
con su triste anochecer
¿Para qué negarlo?

¿Quién puede decir que no
es fácil pedir perdón?
No existe la solución
en este mundo frágil

Mentirte era rock and roll
oculto en cada rincón;
abróchate el cinturón.
Y dime que no me dejarás
una vez más,
colgado en el altar.
Creo que tirabas a matar

¿Quién puede decir que no
es fácil pedir perdón?
No existe la solución
en este mundo frágil


Mentirte era rock and roll
oculto en cada rincón
abróchate el cinturón
... en este mundo frágil


Mundo Frágil, Sidecars.

martes, 19 de enero de 2010

Error

Volvimos sin volver, como despertando de un sueño, ni demasiado bueno ni demasiado malo, solo algo distinto que pareció vivido al menos un tiempo.
Regresaré a aquel lugar. En el fondo, creo que lo echaba de menos, creo que nunca estuve del todo preparada para salir; por eso volver no me da tanto miedo. Este tipo de soldad tan familiar ya no me asusta tanto como antes, tal vez sea la costumbre de haber vivido siempre aquí. Volveré a mi viejo rincón, subiendo y bajando el telón, tras las luces, tras el rock; admiraré la vida de nuevo, intentando olvidar que por un momento creí vivirla también.
Y tu volverás a tu rol, de extraño seductor; buscando amor entre las nubes y se que lo encontrarás, eres el tipo de persona que me puedo imaginar siendo feliz. Es difícil no quererte, no verte entre una multitud, podría reconocerte en cualquier parte. Es fácil imaginarte de la mano de un modo despreocupado y natural, rodeando hombros con el brazo, dejando escapar un sutil “te quiero” con una intensa mirada de esos ojos castaños. Es fácil verte rodeado de gente que jamás te va a fallar, que nunca te va a mentir que jamás te dejarán caer aunque tengan que morir por ti. Eres el tipo de persona que posee esa rara cualidad magnética que es capaz de hacerte protagonista de la más maravillosa historia de la vida.
Eres ese chico que siempre tropieza accidentalmente con la suerte, al que parece que nada puede salir mal.
Pero yo soy solo yo, con mi mala suerte y mi torpeza, con inexistente belleza, con mi embotamiento normal, con mi pelo sin lustre, con mi cuerpo enfermizo y mis ojos encontrados. Yo tengo esa cualidad que consigue volver ajada al instante la prenda más nueva. Tengo la infalible capacidad para volver una sonrisa, en mi rostro, en una mueca casi grotesca. Fue estúpido por mi parte pensar que yo podía dejar de ser yo para ser algo normal, pero cabe esperar estupideces de los estúpidos, así que en el fondo me lo esperaba. Fue una dulce trampa que ahora clava sus dientes cada vez con más fuerza. En fin, que decir, merezco el dolor, el dolor terminará y sólo quedará el eco y tras el eco, no habrá nada más que el ruido de las cuerdas al deslizarse entre poleas.
Al menos queda la penumbra, que cubre tus ojos al cruzarnos, para que no veas más que una sombra difusa y renqueante, para que no oigas más que mi voz tomada y discorde saludando sin esperar respuesta. Me queda el consuelo de que no importa lo que haga, o lo que deje de hacer, a nadie le va a importar y aun mucho menos a ti.
Como ya he dicho, hemos vuelto a nuestro justo lugar, el mundo nos puso en el sitio que nos correspondía. Corre chico, llegas tarde a la función y tú tienes el papel principal. Te miro desde el rincón, ya me has olvidado, y sonrió. Es el curso natural de las cosas y si yo no fui nadie para formar parte en él, aún menos lo soy para intentar oponerme a su dictado.
En el fondo no está mal, es cuestión de acostumbrarse, al final terminas por confundir la angustia y la ansiedad con un dolor de garganta, las lágrimas con el humo de tabaco y el frío de no tener a nadie con el calor tibio de una manta y un sofá horas y horas ante un televisor que adormezca el cerebro durante el mayor tiempo posible. La cuestión, todos los días, es retrasar ese momento en que la oscuridad se cierne justo antes de que lo haga el sueño y un pensamiento, como una saeta, me atraviesa. “¿Y no será un error que yo esté aquí?”