domingo, 25 de septiembre de 2011

Asusta, y tal vez no te haga más fuerte, y tal vez no aprendes nada, y ni si quiera puedas creer ni tener esperanza, porque estar abajo nunca es garantía de que puedas llegar hasta arriba ni de que el suelo no se vaya a romper bajo tus pies; sólo rezas de puntillas para flotar lo suficiente como para no romperte y puede que lo único bueno en tal instante sea la soledad o puede que no haya nada. Ni si quiera hay a quien pedir ayuda.
Es increíble para mi, que siempre escribí para ser leída, darme cuenta de que ahora escribo porque la soledad duele tanto que mi única sangre es la música, la música y la tinta.
Me pregunto si alguna vez alguien se sintió tan solo como yo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Todo termina, pero esta forma de acabar es curiosa, porque normalmente los finales son en silencio, normalmente se acaba con todas las papeletas agotadas, con todos los cartuchos quemados, con voz tierna y muy tranquila, seguros de que ya no queda nada. Este final es distinto, porque acaba en la cúspide, en lo más alto de cualquier mundo. En lo más ruidoso de una noche, en la tormenta más terrible. Yo también te veo venir niño, se mentir mejor que tu, se guiñar el ojo de forma distinta y no, yo no soy mejor, pero al menos tengo estilo. Y llegó el final a la mitad, no vales más de lo vivido, si es así y será por siempre, irse ahora es lo correcto. Adiós a tantas mentiras, adiós a este doloroso talento.