lunes, 25 de octubre de 2010

Back there

Tenía la impresión de que la estaban esperando, de que en algún lugar genial que recordaba y no a un mismo tiempo, aguardaban ellos, esa gente que la quería, la comprendía, se divertía y no podía estar segura de si existían.
Pero sabía que se estaba perdiendo lo mejor de la vida, y caminaba hacia ellos, con un montón de recuerdos por vivir en la mochila, ampollas en los pies y el imperioso deseo de estar allí riendo, bien segura de todo.
Sólo quería volver porque tenía la impresión de haber estado ya.
Ardía en deseaos de volver allí y explicarles, aliviada, que por fin había conseguido llegar, un poco más tarde que el resto, un poco más sola, pero estaría feliz, porque algo por lo que no volvería a pasar sería por aquella soledad.
Si, no podía esperar para volver.
Y mientras miraba al cielo nocturno, caminando por la carretera, no podía dejar de darse cuenta de que en realidad ese lugar no existía, de que se dirigía a ninguna parte, nadie la esperaba, estaría siempre sola y , sin embargo, ardía en deseos de volver, si, de volver a donde nunca había estado.

domingo, 24 de octubre de 2010

Mal tiempo

No se cuanto tiempo queda, tal vez un par de semanas o tal vez menos, dudo mucho que falte más. Tenía que llegar este momento, a todos llega, y este es el mío, el se acabó, el gran adiós.
Sólo quería decir, que si hubiera sido tan plenamente consciente de que esto podría ocurrir habría aprovechado mi época de otro modo, habría sido más consciente de mis encantos, de mi sonrisa o de mi atractivo; más consciente de él, y de su cariño y de su amor, más pendiente de ellas y de sus bromas, y de ellos y de su posible amistad y mis posibilidades.
Ahora todo eso terminó, en su mayor parte, y el resto agoniza en una nada absoluta, en sus épocas que están por comenzar. Ahora es su tiempo y creo que no tengo cabida en él. Quizá pequé de idiota al concederles tiempo en mi propio tiempo, debería haberme dado cuenta de que ese tiempo era el mío, sólo mío, pero preferí compartirlo. Creo que ahora me arrepiento aunque, en cierta manera, estoy satisfecha conmigo misma, se que hice bien, pero también me jodí bien la existencia.
Ahora, en fin, ahora soy la que fui hace algunos años, desapercibida, invisible, sin nada más que miedo a perderlo todo, ese todo que pende de un hilo que va a terminar por romperse, porque mientras yo me quedo en mi estanque apestoso, echan a volar y conozco a la gente, y se que nadie querrá arrastrarme.
Al final me voy a quedar sola, después de todo lo que he hecho, al final no existe el karma, en la tele no paran de mentir y mañana dan buen tiempo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Nuestra era nuclear

Todo queda en calma en este invierno nuclear, con su nieve radioactiva que nos quema sin arder.
Barre estas calles vacías.
Todo vuelve a comenzar.
Aún creo que somos tú y yo, pero no lo puedo ver con claridad.
Porque pase el tiempo que pase, seguiré llamándote con ultrasonidos que ni si quiera tú puedes oír, seguiré rondando a tu puerta por las noches.
Quiero que sigas aquí.
Porqué se que somos tú y yo, aunque no lo pueda ver con claridad.
La cortina de lluvia ácida es demasiado espesa; la ciudad, demasiado real.
Pero creo que estás al otro lado de la calle, siempre al otro lado de mi carretera, o puede que tal vez al final.
No se lo que pueda ocurrir, dentro de este invierno nuclear de color verde tóxico, de peste abrasadora de la sublimación total.
Fue una convulsión sin cadencia que armonice nuestro pequeño enorme caos.
Y ahora puede que haya más de 14 errores hasta ti, pero siempre habrá un final, y se que siempre serás tú, y que valdremos la pena al llegar.
Aunque no sea la chica de tus sueños, siempre voy a estar ahí.
Y cuando por fin sea nuestro momento, será algo demasiado especial para la gente común, algo sólo nuestro, superpoderes de cómic para dos supervivientes de la era nuclear, del amor incandescente.
Tú y yo solo tenemos sentido juntos, tú ya lo sabes así que espérame un poco más.

viernes, 15 de octubre de 2010

Puta

Porque lo se, porque solo soy otra putilla de sábado, un montón de basura en medio de un vertedero, y no valgo la pena, y no valgo nada y supongo que ahora lo entiendo.
No tiene sentido esperar más, no tiene sentido nada, ni estudiar, ni creer ni tan si quiera querer, todo carece de sentido y sentir es lo único que queda, tal vez regale mi cuerpo a vuestra ciencia; ni lo quiero ni lo necesito y ya no tiene sentido.
Arróllame, atropéllame, empújame, lánzame, piérdeme, ódiame.
Haz que desaparezca.
No quiero llegar al final de la historia, porque se repite y yo ya me la sé, la película me aburrió ya en la primera toma, no quiero tener nada que ver.
Así que termina conmigo.
Hazme acabar, despacha el trabajo y déjame terminar.
Porque yo no quiero seguir, soy tan barata…
No soy especial, solo otra puta más, en una esquina sin fin.
Haz lo que quieras conmigo, después de todo yo nunca importé, no estoy segura de lo que pienso, no estoy segura de lo que siento y a nadie nada le importa, y yo no quiero seguir, yo sólo…
Yo sólo quiero morir.

martes, 5 de octubre de 2010

Amor

Y me di cuenta en ese preciso momento, en ese preciso instante, de que yo no estaba enamorada de ninguna persona, de nadie en concreto, de ningún nombre, de ningún rostro, de ninguna mirada, de ninguna sonrisa… Yo amaba la dulce, rutilante, absoluta, eterna y cadenciosa fluencia del amor, que no se puede atrapar, ni contener, ni terminar ni comenzar; que nunca llora, ni sufre sino que vive, vive como el mundo, desde el mundo hasta nosotros y se roza con el aire. Y no tiene fechas, ni lugares ni momentos, porque es un momento que nunca se acaba y cambia sin cesar, porque es algo que se susurra, desde unos ojos al cruzarse, unas palabras en un bar, hasta la armonía silenciosa de un beso y la impetuosidad irresistible de dos cuerpos al chocar.
Amaba al amor, fuera cal fuese rostro, sin barreras y sin miedos, sin limitaciones; aunque nadie pudiera entenderlo jamás ni compartirlo y aunque pueda doler en ocasiones y hacer arder la rabia en sus ojos al ver como el amor dejaba de tener su rostro. No podía evitar lo que sentía por él, no podía enmarcarlo para siempre, enjaularlo y condenarlo a una vida siempre igual. El amor solo es hermoso en la medida en que puede ser libre, es un pájaro que deja de cantar si no vuela, se marchita si lo arrancas y lo guardas en un libro y pierde su suave y dulce olor a vida.
Pero para seguir amando al amor como lo amaba, yo debía de cambiar y ahora que por fin me había percatado de todo, que se habían abierto mis ojos al mundo y se habían armonizado finalmente con su luz, tenía la capacidad y la fuerza y sobre todo esa convicción inquebrantable tan necesarias para conseguirlo.

domingo, 3 de octubre de 2010

Otra dimensión

Aún así, se permitía soñar con él, soñar con que en otra dimensión diferente, en otro tiempo diferente, en otra vida… Ellos tenían una oportunidad. Soñaba con eso de vez en cuando, no había nada mejor que hacer y no había opción para vivirlo. Pero sabía que en algún lugar de donde quiera que fuese, una chica exactamente igual a ella y un chico exactamente igual a él, estaban juntos, indisolublemente unidos. Era bonito pensar que eso estaba ocurriendo y, además, no podía ser de otro modo. Por que cada vez que le miraba a los ojos tenía la sensación de que era imposible que fuese de otro modo, simplemente eran dos piezas perfectas de un mismo todo, pero que no podían encajar en su propia realidad, así que debían encajar en otra.
Una vez había oído que todos tenemos nuestro doble en el mundo, y era absolutamente consciente de que sus dobles estaban viviendo lo que ellos no se atrevían a vivir.