Hay veces en que no te esperas que las cosas cambien, pero al final cambian, de hecho, siempre están cambiando, en este mismo instante puede que este sucediendo algo que vaya a trastocar tu vida para siempre, puede que este naciendo el amor de tu vida, puede que esté muriendo, puede que un meteorito gigantesco se dirija hacia la Tierra o puede que un cáncer esté a punto de acabar contigo, o tal vez tu cabeza ya no quiera seguir sola o tal vez tu corazón ya no soporte vivir más como tu quieres que viva.
Pasan demasiadas cosas que escapan a nuestro control, pero el caso es que pasan.
Y no podía evitar pensar en lo mucho que cambian las cosas mientras se dirigía a la ciudad con el paso tranquilo de quien no sabe cuando va a volver o si va a volver algún día, como si necesitase retener cada imagen dentro de su cabeza por si acaso las cosas cambiaban de nuevo. En realidad, la sensación era la misma que se tiene cuando uno se enamora, justo al principio, cuando intentas retener cada momento por si no vuelve a repetirse, por si es el último momento; tal vez entonces estuviera enamorada del mundo y por eso quería recordarlo. Era difícil no enamorarse del mundo, estaba tan desvalido y tan roto que tan solo por pena ya se sentía un cariño especial por él y por todo su contenido, la necesidad de salvarlo aunque solo fuera por volver a creer en los héroes y no por el mundo en sí mismo.
viernes, 24 de diciembre de 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010
¿Cómo será la felicidad?
Y jugar otra vez,
para salir siempre perdiendo
y sentirse bien,
para al final seguir huyendo.
Y si acaba así,
empezándolo de nuevo,
al menos sabrá por fin
seguir las reglas del juego;
aun para volver a caer.
Si la vida es feliz a su manera.
Al final todo acaba saliendo bien,
cuando suplica porque todo salga mal,
y vuelve el mundo a su rincón,
y vuelve todo a girar.
Cada momento,
es el único momento;
cada palabra,
verdad y mentira al mismo tiempo.
Terminará,
perdiendo por creer más del instante
y esperando, estúpida, a su alcance.
Pero terminará de todas formas
y no habrá culpas que arrojar,
porque siempre fue la secundaria
de su escena principal,
infiltrada entre sus focos,
fingiendo lo que nunca fue,
porque no tiene talento
ni frivolidad que ofrecer,
bajo su piel está su piel,
bajo su alma un desierto
y bajo sus dedos palabras
que quieren reconfortar,
para que quien ama vuelva a casa
cuando se canse de andar,
que encuentre la chimenea encendida,
la mecedora en su hogar;
mientras ella vagabundea,
por esas vírgenes carreteras
que nadie quiere pisar,
porque solo el que las pisas sabe,
que no llevan al hogar,
solo a seguir vagando
y vagando sin cesar.
No hay descanso en el camino,
le duelen los pies y el corazón,
y aun así camina serena,
sonriendo sin cesar,
silbando cualquier melodía
preguntándose, distraída:
¿Cómo será la felicidad?
para salir siempre perdiendo
y sentirse bien,
para al final seguir huyendo.
Y si acaba así,
empezándolo de nuevo,
al menos sabrá por fin
seguir las reglas del juego;
aun para volver a caer.
Si la vida es feliz a su manera.
Al final todo acaba saliendo bien,
cuando suplica porque todo salga mal,
y vuelve el mundo a su rincón,
y vuelve todo a girar.
Cada momento,
es el único momento;
cada palabra,
verdad y mentira al mismo tiempo.
Terminará,
perdiendo por creer más del instante
y esperando, estúpida, a su alcance.
Pero terminará de todas formas
y no habrá culpas que arrojar,
porque siempre fue la secundaria
de su escena principal,
infiltrada entre sus focos,
fingiendo lo que nunca fue,
porque no tiene talento
ni frivolidad que ofrecer,
bajo su piel está su piel,
bajo su alma un desierto
y bajo sus dedos palabras
que quieren reconfortar,
para que quien ama vuelva a casa
cuando se canse de andar,
que encuentre la chimenea encendida,
la mecedora en su hogar;
mientras ella vagabundea,
por esas vírgenes carreteras
que nadie quiere pisar,
porque solo el que las pisas sabe,
que no llevan al hogar,
solo a seguir vagando
y vagando sin cesar.
No hay descanso en el camino,
le duelen los pies y el corazón,
y aun así camina serena,
sonriendo sin cesar,
silbando cualquier melodía
preguntándose, distraída:
¿Cómo será la felicidad?
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