domingo, 28 de marzo de 2010

¿Qué tiene que no tenga yo?

Cómo cuesta respirar, me falta el aire, se envenena, cuesta ver el mundo desde aquí, cuesta caminar sin tropezar, con las piernas dormidas, con el hormigueo que sustituye al latido; la vida en suspenso justo antes de acabar.
Y en realidad ya terminó, pero no me puedo mover, porque si me muevo me romperé, como una estatua de cristal muy fino, en cientos de esquirlas diminutas.
Mientras miró hacia el abismo, muy quieta, sin avanzar, no me queda más que el pensamiento, que me apuñala desde dentro y que te pregunta, aunque no me oigas, aunque nunca halle respuesta.
¿Por qué no me elegiste a mí? ¿Qué tenía yo de malo? ¿El pelo corto? ¿el tatuaje de mi brazo? ¿Era muy baja para ti? ¿Demasiado gorda? ¿Muy delgada? ¿No te gustaba el color de mis ojos? ¿Y mi forma de vestir? ¿El tono de mi voz? ¿Mi manera de reír? ¿La música que escucho? ¿Las películas que veo? ¿Los libros que leí? ¿Algo tonta? ¿Petulante? ¿Cómo me muevo al caminar? ¿Qué era lo que no te gustaba? ¿Qué era lo que tenía que cambiar?
¿Por qué no lo pediste? ¿Por qué nunca lo dijiste? Habría cambiado todo por ti, aunque fuera mentira a cada instante, le habría dado la vuelta al mundo por encajarte junto a mí. Corrí con todas mis fuerzas pero cuando llegué, tu ya no estabas, cuando me volví para observarte ya estaba ella, ¿Cuál fue el camino que tomó? ¿Qué tiene que no tenga yo?
Y doy un pequeño paso al frente y el cristal se resquebraja, con un crujido lacerante, y alzo los ojos para ver, y las grietas se abren, y empiezan a sangrar. Veo tus fotos tu sonrisa, su sonrisa, las palabras, lo que nunca tuve y tiene, lo que le das y no me diste. Y todo duele demasiado, mucho más que las heridas, cae mi mundo, se sacude. Miro atrás mientras me rompo, los fallos que cometí, fue mi culpa y tu lo sabes, aunque no lo quieras ver, me apuñalan por la espalda los recuerdos, los mensajes, los besos, los lugares, las palabras, las canciones, la bebida y esas calles. Y el futuro, nebuloso, en el futuro no estoy yo, están las fotos que tendréis, los besos que le regalarás, los “te quiero” susurrados, las risas, las canciones, las tardes de verano. Y duele ver que no me veo, me desespero al comprobar que no estoy yo en el futuro, te busco en mis planes y no estás, nunca te tuve pero ahora, ni si quiera puedo engañarme pensando que al menos en cierta parte perversa, te tengo.
Y me lanzo hacia el vacío porque no puede ser peor, no puede haber nada peor, y lo mejor está muy lejos, muy por encima de este sitio. Y no hay nada, no hay sentido y mientras caigo me deshago y mientras me deshago me doy cuenta, con la resignación de los perdedores. Que si me llamas voy a ir, que si me hablas te escucharé, si me necesitas voy a estar, si quieres algo de mí, te lo daré; porque me da igual todo por volver a tener esa parte tuya tan perversa que un día me engañó; no me importa ver lo peor de ti porque es mucho más terrorífico no verte. Y pierdo la dignidad al pensar que aceptaré todas tus limosnas, con tal de que sean tuyas; aceptaré lo que quieras ofrecerme, sólo por tener algo tuyo más que aquella rosa vieja de papel de aquella noche, la ultima noche, la mejor y la peor aun mismo tiempo. Aunque tenga que compartirte con ella lo aceptaré, aunque tenga que vivir a su sombra, me da igual, aunque no haya fotos y sea falso. No me importa vivir en tu mentira, si es tu mentira la que vivo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Fingir que me da igual

Puedo volver ,
Puedo callar
Puedo forzar la realidad
Puedo doler
Puedo arrasar
Puedo sentir que no doy mas
Puedo escurrir
Puedo pasar
Puedo fingir que me da igual

Puedo incidir
Puedo escapar
Puedo partirme y negociar la otra mitad

Puedo romper
Puedo olvidar
Puede comerme la ansiedad
Puedo salir
Puedo girar
Puedo ser fácil de engañar
Puedo joder
Puedo encantar
Puedo llamarte sin hablar
Puedo vencer
Puedo palmar
Puedo saber que sin vosotros duele más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda

Puedo torcer
Puedo lanzar
Puedo perderme en la obviedad
Puedo servir
Puedo cansar
Puedo saber que sin vosotros duele más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda

Puedo, torcer, lanzar, perderme en la obviedad,
sentir, cansar, saber que sin vosotros duele más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda


Sálvese quien pueda, Vetusta Morla.

sábado, 20 de marzo de 2010

Lo que no ves

No consigo recordar como he llegado hasta aquí,
sólo que estoy borrando lo que un día te hizo daño.

Tristeza

Se va por fin, no piensa volver, se va y esta vez es diferente, se va para siempre, no creo que vuelva, no creo que la eche de menos, no creo que la recuerde.
Será raro vivir sin ella, como empezar a caminar por rutas desconocidas, será como llegar sola a Estambul.
La golpeé de tantas formas, hice tanto por romperla que, finalmente, se rompió. Y ahora recoge sus pedazos y se va, me sonríe y me susurra que, aunque no la escuche, estaría mejor con ella, que sin querer echaré de menos todo aquello que me ofrecía.
Tal vez no pude entenderla, quizá era mucho para mí o era demasiado frágil para soportarla. Fue como una ola, como la crecida de un río, no se cuando empecé a sentirla, sólo se que estaba aquí, sin saber que me ofrecía, tan intensa que no era capaz de ver nada más que la superficie, tan pequeña como la pálida cumbre del iceberg. Creo que, justo antes de que tomara la decisión de irse, pensé que daría cualquier cosa porque desapareciese, sólo quería que se largara. No quería verla nunca más.
Y ahora se va, y se acabó, y prefiero que se vaya y jamás dejaré que vuelva. Pero me asusta su sonrisa, como si supiera algo que se me escapa, como si hubiera visto el futuro y se compadeciese de mí.
<< No tienes de que preocuparte, no me vas a echar de menos, no tardarás en olvidarme; ojalá te dieras cuenta de que yo no me voy sola, arrastro todo lo que soy conmigo, pero no supiste entenderme ni tuviste paciencia para aceptarme, para conocerme en profundidad, lo querías todo rápido y ahora no tendrás nada; te dije que esperaras pero no querías escucharme. No pediré perdón, porque yo soy la que soy, no puedo cambiar, eso es algo que todos comprenden al final, que aceptan y que les hace crecer. Pero tú no crecerás nunca, como yo, tampoco cambiarás. Te quedarás en la sombra de un corrupto y pervertido Peter Pan, ¿aún recuerdas que siempre odiaste a Peter Pan? >>
Me mira, como esperando que sus palabras hayan hecho mella en mi, pero sigo queriendo que se largue, aunque su marcha ya me empiece a envenenar sin que se haya movido de mi lado.

viernes, 12 de marzo de 2010

¿Por qué?

- ¿Por qué lo haces?
No sabía responder, la pregunta era fácil, tan fácil que daba miedo decirlo en voz alta, tan fácil que parecía que todo sería demasiado real en cuanto lo pronunciara pero, aún así, tenía la seguridad de que debía decirlo, vomitar esas palabras que entrechocaban en su garganta, burbujeando, haciéndole cosquillas.
- Por todo, por las cosas… las cosas…. No me van bien, no tanto como para que ilusionarme por la vida; pero tampoco me van mal, no me van tan mal como para hacerme luchar para mejorarlas, las cosas simplemente no existen. Esto es lo más real que tengo, lo más cierto e inevitable, lo único que puede cambiarlo todo. Veo mi vida, la que he llevado hasta este instante, la que llevaré el tiempo que dure, y me da miedo, tanta mediocridad me abruma. No quiero lo que está por venir, porque lo he visto, lo veo todos los días, no es lo que quería. Me he equivocado tantas veces que ahora no queda nada más que errores y no los puedo corregir, no hay forma. Es como si viera todas las decisiones que he tenido que tomar, se ríen de mí, porque todas las tomé mal. Fui mala persona, aún soy mala persona, no sirvo para ayudar a los que quiero y ellos ya no pueden ayudarme ni si quiera se si quieren ayudarme, si saben que me ocurre algo que todos considerarían malo. Tengo rencor, tengo envidia, no queda espacio para nada más, para la esperanza supongo, pero siempre la apuñalo al recordar que nunca ha hecho nada por mí, y duele, como si fuera real. Vivo entre sueños, divago sobre el futuro imaginándolo diferente, es como construir castillos en el aire, como intentar atrapar... no se, un gamusino. Y después están las noches como esta, en que me doy cuenta de que no existen los gamusinos. Por ahora, no me hacen falta cartas ni bolas de cristal para comprobar lo que va a ocurrir conmigo, no necesito de espiritismo, se que soy mediocre, no me aguarda mas que un futuro mediocre que haga que el tiempo pase rápido y lento a una misma vez, hasta que un día me mire en el espejo tenga cuarenta años, cincuenta arrugas, sesenta canas y setenta kilos, hasta que no me queden mas que los ochenta recuerdos de las decisiones que tomé, de los errores cometido. No se aprende de los errores, se sufre con ellos, en realidad, siempre los cometemos una y otra vez, de mil modos diferentes, y yo cometo mas errores que la media, supongo que eso es algo para sentirse orgullosa, después de todo, no es mediocre. Lo que intento decirte es que no quiero llegar a ver eso, ni si quiera tengo veinte años y ya me pesan los fallos, no quiero imaginar como será todo cuando tenga cuarenta, no quiero ser tan triste como para verme contra la espada y la pared y cometer el último error de mi vida, no gracias ni estoy preparada ni se si tendría voluntad bastante (lo cual ya sería algo demasiado penoso) Esa es la segunda razón, creo que la más importante. Hacerlo es una forma de destrozarme sin que se note, como fumar, como beber, como cruzar las calles sin mirar, como caminar con el volumen muy alto por la cuneta, como volver a casa andando tras una noche de fiesta; es una forma de pretender echarle la culpa a otro, a una enfermedad o a un psicópata borracho. Sólo quiero que sea inevitable, tener una coartada por si se les ocurre pensar que fue cosa mía. Quiero que llegue un momento en el que ocurra, que sepa que va a pasar, y sentir la paz, ¿sabes a que me refiero? La calma y el pánico del final, puede que me arrepienta que después de todo sea mi último error, pero eso no sería nada nuevo, ni siquiera sería algo peor; simplemente sería algo previsible. Pensarás que tengo un grave problema, bueno, la verdad es que lo tengo, pero no hay solución, creo que ya es tarde, me duele la cabeza, me duele la garganta y la boca del estómago; creo que no quedará mucho tiempo más, estoy dispuesta a esperar, por esto al menos. Como te digo, tengo un problema, pero solo hago lo que la vida quiere que haga, porque ella no me quiere, ella quiere las canciones, la música las letras y el amor, o si, la vida ama al amor, al amor en si mismo. La vida quiere que todo el mundo sea feliz, que tenga un gran amor en su vida, que luche, que palpite que haga locuras, que paseen bajo la lluvia que… no se, felicidad, que baste con gente de dos en dos por las calles, lo se, lo he visto lo noto, noto el rechazo… no quiero notarlo por mas tiempo, es aun peor que el dolor, es una angustia constante, como esa sensación tan peculiar que te embarga cuando notas que no eres bien recibido, cuando la gente se calla al verte y te mira de reojo. La vida enseña que hay que luchar por ser felices, bien, yo he luchado, he hecho todo lo que he podido, no tengo nada que demostrar, lo hice, hice todo, ahora no depende de mi, lleva mucho tiempo sin depender de mi, y no recibo nada, se acabó… así que me rindo, me rendí hace meses, solo espero. No me guardes rencor, no me entiendas, no me importa. Preguntaste que por qué hago lo que hago, bien, esta es mi respuesta.

Wonderwall

Hoy va a ser el día en que van a recordarte lo que pasó
De algún modo, ya deberías haberte dado cuenta de lo que tienes que hacer.
No creo que nadie sienta lo mismo por tí,
lo que siento yo ahora.


Otra vez chismes,
dicen en las calles que el fuego de tu corazón se ha apagado
Estoy segura de que ya lo escuchaste antes,
realmente, nunca dudaste.
Y yo no creo que nadie sienta lo mismo por tí,
lo que siento por tí ahora.

Y todos los caminos en los que tenemos que andar están complicándose,
Y todas las luces que nos guían nos están cegando
Hay muchas cosas que me gustarían decirte
pero no sé cómo...


Porque tal vez tú vayas a ser el que me salve,
después de todo, tú eres mi Maravilla.

Hoy iba a ser el día,
pero nunca te lo volverán a recordar
Por ahora, ya deberías, de algún modo,
haberte dado cuenta de lo que no debes hacer

Yo no creo que nadie sienta lo mismo por tí,
lo que siento yo ahora.

Y todos los caminos que te guían están complicandose
Y todas las luces que iluminan el camino están apagándose
Hay muchas cosas que me gustaría decirte pero no sé cómo...

Dije:"tal vez seas el que me salve"
Después de todo, eres mi Maravilla.

Dije:"tal vez seas el que me salve"
Después de todo, eres mi Maravilla.

Dije que tal vez seas el que me salve.


Wonderwall(traducida),
Oasis.

martes, 9 de marzo de 2010

En plural

En realidad, solo quiero hablar en plural.
Sólo quiero dirigirme a alguien
y no sentirme estúpida,
casi grotesca,
pensando en amor y en mi a un tiempo,
en mi y tal vez en belleza,
en mi junto con alguien que me aprecie,
en mi junto con alguien que me quiera.

Sólo quiero no querer, no depender
o tal vez seguir dependiendo;
porque cada vez me voy sintiendo menos.
Cuando me busco
no me encuentro
y el día en que me encuentre
se que no me voy a reconocer.

Sólo quiero no ser clandestina cuando escribo.
Sólo quiero saber que se siente cuando se siente,
cuando se piensa en “nosotros” con propiedad.
Sólo quiero la seguridad de saber que me envidian porque amo,
y que no me importe.

Y saber que en algún sitio
hay alguien que quiere que suene el teléfono y sea yo,
que quiere que se abra una conversación en línea y esté ahí
cada vez que suene el tono irritante,
algo menos irritante por mí.
Que mire la pantalla idiotizado, pensando que por mirarla,
concentrado,
yo voy a escribir.

Se que es egoísta pero,
si yo lo siento por él,
me gustaría que el notara algo parecido por mí.
Quizá tan solo me gustaría un “él” concreto en quien pensar
o alguien que me garantizara que, cuando llegue el momento,
No creo que tenga ánimos de esperar mucho más,
él existirá y seremos nosotros,
y hablaré en plural.

Apostando con las de perder

Y cuando suena aquella vieja sucesión de notas
me siento como Jake LaMotta
encajando golpes sin llegar a caer.

Y cuando suena aquella vieja melodía
siento que fuimos héroes por un día
apostando con las de perder.


El último vals, Pablo Moro.

lunes, 8 de marzo de 2010

Rey Sol

Rey sol, pon tu voz,
cayó la red que nos cubrió.
Rey sol, me entrego a
ti,
quebré el timón, no sé seguir.

Rey sol, perdí mi tren
por ser quien soy y ver el mundo del revés.

Caí por crecer, callé por hablar,
confundo el agua con la sal.

Aprendimos a mirar
con la duda entre los dedos y a
tientas.

Descubrimos que al final
las palabras que no existen
nos pueden salvar.

Probé a saltar sin red ni hogar,
no sé volver, no
sé hacia dónde ni con quién.
Siembro minas en mi cuerpo y pólvora en la
sien.
Rey sol, dime cómo arder.

Aprendimos a mirar
con la duda
entre los dedos y a tientas.
Descubrimos que al final
las
palabras que no existen nos pueden salvar ...
sin hablar.


Rey de corona rota
préstame un hilo de luz ... voy
a explotar.
Sólo quiero ir más allá,
sólo quiero que
esta herida se prenda,
ser el humo que al final
escapó de lo que
existe por ver qué hay detrás,
más allá.



Rey Sol
Vetusta Morla

¡Vaya fallo!

Piensa, ¿en que pensamos? Sólo lo que pensé, y pensé nucna más pensarte, ni en la realidad ni en lo irreal; no volver a imaginarte.
Y lo que yo creí que imaginaba hoy parece tan cercano que me da pánico pensar que vuelva a ser imaginado.
Y sólo se que lo será, volviendo atrás a cada paso, muy quietos en el andén, los trenes pasan, pasarán y yo seguiré esperando.
¿Cómo prefieres que lo diga? ¡La cagué! No hay forma de hablar más claro.
Vaya fallo, compañero, vaya fallo.
Permíteme volver a intentarlo, antes de despacahrme sin más, quiero volver a jugar, aunque ya hayamos jugado demasiado. No necesito más que otra oportunidad. Completamente segura esta vez, no te pienso dejar pensar.
Imaginar ya dejó de ser bastante, cada día soy más consciente de que sería preferible algo real.

sábado, 6 de marzo de 2010

Por ahora

Por ahora ya no pienso, por ahora, tiempo al tiempo. Ya no quiero ver espejos. Supongo que me puede tocar, no algo bueno ni algo malo sino al vida en general.
Salgamos a la lluvia sin zapatos, que el agua corra y esperemos que las cosas salgan bien. Porque solo nos queda esperar. Siéntate a mi lado en el asfalto, que se empapa cada poco más y más, no hay nubes en el cielo y no para de llover, cada gota brilla más que la anterior, te siento más que nunca junto a mi, y sonrío algo feliz, algo más joven sin ser vieja, algo más; será por ti.
Tan solo somos siluetas en el fondo de la espera y tal vez seamos reales al final, por ahora tengo la impresión de que no me disgusta esperar, teniendo a mi lado tu silueta desgarbada, cálida y estrecha. Tú no me entiendes, a veces me cuesta verte; tú no me conoces y a mi, me cuesta comprenderte. Pero vamos a sentarnos justo en el centro de la carretera, ya huele a asfalto mojado, nos mojamos por este aguacero de primavera.
Mientras corro en tacones por calles muy secas, maquillada y bien vestida para un ataque de fiesta, hace frío en esta noche, de penumbra anaranjada, tan rápida como vibrante como angustiosa, como expectante. Pero en alguna parte de mi misma, estoy muy quieta junto a ti, en esa parte donde llueve, siempre llueve calidez; en esa parte no hay venganzas ni estrategias, ni planes locos por cumplir, como lo que quiero, la cara lavada, las camisetas anchas, las zapatillas sucias, monto en bici para mí, salgo por las tardes vuelvo al anochecer, no hay alcohol que me embote la memoria, no hay temor a que me devore lo común, soy yo sin más que yo a la vista ni por ver, hago fotos a un paisaje que es historia, vamos a la playa en invierno, soy yo ser sin artificios y sin trucos de salón y por una vez ser yo parece suficiente .
No se si te das cuenta, si algún día me veías hoy ya no, pero no importa, tengo la impresión de que en el tiempo que tengamos a la vista, tú serás como una huida para mí. Pensarte como si me pensaras, como si fuera diferente por creer en algo nuestro. Tal vez algún día tengamos tiempo para ser reales, pero yo no se pensar en una realidad imaginada si tal vez nunca será cierta, necesito una señal. Sino puedo ganarles, sin quererles, tú serás mi eterno imposible, aún queriendo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Error de Cálculo

Perdí, ese es el resumen final, mi brillante conclusión. Perdí aunque el juego lo hubiese inventado yo.
Ganaste sin despeinarte, siempre perfecto, siempre muy lejos de mi alcance. Pensaba que estaba lista, pensaba que caerías y yo sonreiría sin corazón, que te besaría sin alma. Pero ese corazón no estaba listo, me jugó una mala pasada, maldito error de cálculo, y se rompió aquel corazón tan cálido y me quedé sin besos y con un alma asustada.
Tú siempre jugaste a otro nivel muy superior, yo siempre fui novata en aquello de engañar, pensaba que había aprendido de ti lo bastante como para crear un juego ya inventado. Y cuando me percaté de que ni si quiera yo misma me pertenecía ya, que no me había ganado dos corazones sino que había perdido uno, el más importante, no me retiré ni me alejé, no admití mi error, en cambio aposté todo, puse en juego lo que no tenía. El resultado fue mi alma embargada, y una hipoteca de por vida que ahora me rompe la ilusión en pedazos tan pequeños que ni si quiera puedo verlos. Ganaste en la apuesta y no lo sabes, estás tan acostumbrado a ganar que note fijarás en mí entre tantas. Creo que nunca volveré a jugar, me has enseñado lo único que te quedaba por enseñarme y es que por mucha teoría que sea capaz de aprender soy demasiado débil, idiota y tal vez ingenua como para tener esa frivolidad y esos nervios de acero, tan tuyos, que te aseguran, sin error de margen alguno, vencer. Ojala me quedara algo para mío para mí, pero estoy tan hueca, llegaste, mentiste y te largaste como un ladrón cualquiera; así que solo me queda un cuerpo vacío, que ofrecer a nadie en particular. Total, seguramente ni si quiera será mío, total, seguramente jamás volveré a tener nada mío.