Todo termina, pero esta forma de acabar es curiosa, porque normalmente los finales son en silencio, normalmente se acaba con todas las papeletas agotadas, con todos los cartuchos quemados, con voz tierna y muy tranquila, seguros de que ya no queda nada. Este final es distinto, porque acaba en la cúspide, en lo más alto de cualquier mundo. En lo más ruidoso de una noche, en la tormenta más terrible. Yo también te veo venir niño, se mentir mejor que tu, se guiñar el ojo de forma distinta y no, yo no soy mejor, pero al menos tengo estilo. Y llegó el final a la mitad, no vales más de lo vivido, si es así y será por siempre, irse ahora es lo correcto. Adiós a tantas mentiras, adiós a este doloroso talento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario