Funciona con un motor sin gas y si al final se funde todo, termina mal y oscuro, sólo me quedará imaginar y no es malo, nos libera de las jaulas de asfalto y artificio que rodean la verdad. Así que imagino que te veo en un bar, de madrugada cuando nadie duerme y ponemos en práctica la canción y empieza a sonar “no queremos ser cómo los demás” y me la cantas al oído.
Quiero enloquecer contigo, sentir la paz, no quiero que seamos trascendentes sino fugaces, locos jóvenes en toda su extensión y no dejemos nada por hacer, quiero que deseemos que el tiempo transcurra sin detenerse, quiero ser, contigo, hija de mi tiempo pero siempre diferente.
Se malo, se fuerte, domina la situación, al mismo nivel el uno y el otro, me cansé de la dulzura (¡Quiero acción!) Me harté de chicos que me digan “guapa” cuando no es cierto, suena tan falso, común, insulso, aterrador. Es el principio de lo común, lo mediocre absurdo, lo que todos ven normal, y no lo soporto, echaré a correr como te oiga decir eso o alguna estupidez similar.
Porque eso es lo que dicen los chicos tontos cuando ya no saben de que hablar, muy pagados de sí mismos por una salida brillante que satisfaga a una anodina chiquilla en un portal.
Yo quiero que seas mas listo y lo eres, siempre te imagino así, hablar de todo, antes que nada eres mi amigo, mi cómplice, camarada, vamos más allá de la simple relación de idiotas, de “como te quiero amor” de fotos de “tu y yo siempre”
Ojalá supiera explicarme y tú supieras entenderme, yo quiero contigo más que cariño de cartulina. Quiero conocerte, contarte todo que me cuentes, no hay vergüenza ni pudor, no es necesario porque somos nosotros, ya dejamos de ser sólo tú y yo. Y eso es “amor” para mí, confundirte a ti conmigo y sentir la paz, la armonía, el equilibrio que corre como pólvora ante la emoción simple e inigualable de estar segura por completo de que me quieres, que te quiero y decirlo no hace falta y sentirlo es irremediable
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