sábado, 20 de marzo de 2010

Tristeza

Se va por fin, no piensa volver, se va y esta vez es diferente, se va para siempre, no creo que vuelva, no creo que la eche de menos, no creo que la recuerde.
Será raro vivir sin ella, como empezar a caminar por rutas desconocidas, será como llegar sola a Estambul.
La golpeé de tantas formas, hice tanto por romperla que, finalmente, se rompió. Y ahora recoge sus pedazos y se va, me sonríe y me susurra que, aunque no la escuche, estaría mejor con ella, que sin querer echaré de menos todo aquello que me ofrecía.
Tal vez no pude entenderla, quizá era mucho para mí o era demasiado frágil para soportarla. Fue como una ola, como la crecida de un río, no se cuando empecé a sentirla, sólo se que estaba aquí, sin saber que me ofrecía, tan intensa que no era capaz de ver nada más que la superficie, tan pequeña como la pálida cumbre del iceberg. Creo que, justo antes de que tomara la decisión de irse, pensé que daría cualquier cosa porque desapareciese, sólo quería que se largara. No quería verla nunca más.
Y ahora se va, y se acabó, y prefiero que se vaya y jamás dejaré que vuelva. Pero me asusta su sonrisa, como si supiera algo que se me escapa, como si hubiera visto el futuro y se compadeciese de mí.
<< No tienes de que preocuparte, no me vas a echar de menos, no tardarás en olvidarme; ojalá te dieras cuenta de que yo no me voy sola, arrastro todo lo que soy conmigo, pero no supiste entenderme ni tuviste paciencia para aceptarme, para conocerme en profundidad, lo querías todo rápido y ahora no tendrás nada; te dije que esperaras pero no querías escucharme. No pediré perdón, porque yo soy la que soy, no puedo cambiar, eso es algo que todos comprenden al final, que aceptan y que les hace crecer. Pero tú no crecerás nunca, como yo, tampoco cambiarás. Te quedarás en la sombra de un corrupto y pervertido Peter Pan, ¿aún recuerdas que siempre odiaste a Peter Pan? >>
Me mira, como esperando que sus palabras hayan hecho mella en mi, pero sigo queriendo que se largue, aunque su marcha ya me empiece a envenenar sin que se haya movido de mi lado.

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