miércoles, 11 de agosto de 2010

Tarde

No se hacerlo, llegar a tiempo,
supongo que siempre espero que llegues tú,
que llegues tú primero.
Espero que me esperes allí.
Las manos en los bolsillos,
la mirada perdida,
que espere por mí.
Porque yo me pierdo,
ya lo sabes, yo llego siempre tarde,
como las estrellas fugaces.
Y siempre que llego, nunca hay nadie.
Pero esta vez… espera por mí,
porque si cuando llego no estés,
voy a perderme para nunca encontrarme,
necesito que me salves, esta vez.
Esta vez te necesito diferente,
necesito que te sepas tú.
Necesito que me mires a los ojos, simplemente,
para ver de nuevo el rumbo a seguir.
Y lo necesito ahora, en este tiempo,
porque si no volverá a pasar.
Y yo llegaré tarde de nuevo,
y nadie me va a esperar.
Eres tú y de algún modo lo se,
supongo que es por tu paz,
que emana de ti suavemente,
eres como el mar abierto,
claro, oscuro y aun mismo tiempo, transparente.
Ahora si, ahora eres tú…
Y mientras camino por la acera,
bajo el sol que ya se pone,
se que ya no soy yo a quien esperas
y sigo caminando sin saber muy bien hacia donde.

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