miércoles, 27 de abril de 2011

fiesta de cumpleaños

Lo mejor de mi fiesta de cumpleaños fue cuando anocheció y pude camuflarme entre la multitud y ser parte de la fiesta sorpresa que nunca me sorprendió, y pasaron todas esas cosas chocantes, crudas y terribles que pude ver con los ojos bien abiertos sin que nadie me permitiese apartar la mirada. Volver a casa en un taxi inhumano; tan sola como nunca había creído estar realmente. Sin poder dormir en una cama vacía, un nudo en la garganta y una melodía sonando con fuerza en la cabeza, con el teléfono inmóvil para siempre y mudo, observando desde la mesita de noche.
Lo mejor de mi fiesta de cumpleaños fue cuando amaneció, y no recordaba nada de lo anterior, y estaba en la cama oliendo a tabaco y alcohol, mis padres gritaban abajo, los perros ladraban fuera y yo aun ensoñaba que estaba donde quería estar, que estaba con quien quería estar, aunque no tuviera aun muy claro donde ni con quien; para después ir despertando y notando que la realidad era tan inamovible como parecía, que no cambiaria nada y que siempre me despertaría el sonido embotado de una radio, mis padres chillando abajo y los perros ladrando fuera; o quizás no, quizás todo cambiara de un momento a otro, quizás tuviera algún tipo de opción.
Lo mejor de mi fiesta de cumpleaños fue cuando llovió, y la gente empezó a correr de un lado a otro, y el tiempo se detuvo, mi vestido se mojó, se me chafó el pelo y recordé todas esas locuras que siempre había querido hacer, las cosas en las que siempre quise destacar. No había hecho nada al fin y al cabo, solo imaginar lo genial que sería poder hacer los trazos precisos, o las frases concretas, y me di cuenta de que a pesar de todo y aun cuando daba la impresión de que no había forma posible; aun podía hacerlo todo y ser tan genial como no había sido hasta el momento. La cuestión era que estaba tan amordazada que era incapaz de creerlo.
Lo mejor de mi fiesta de cumpleaños fue cuando la espalda dolió, y salí despacio, y no quedó tiempo, ese tiempo que había invertido en el aire de alrededor, y el resto de años parecieron ridículos y el año por venir pareció el último, y de pronto había malgastado mi vida y de pronto no me importaba porque, en realidad, tampoco había merecido la pena.
Lo mejor de mi fiesta de cumpleaños es que nunca existió, que aun no fue mi cumpleaños, que nada ocurrió.

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