viernes, 12 de marzo de 2010

¿Por qué?

- ¿Por qué lo haces?
No sabía responder, la pregunta era fácil, tan fácil que daba miedo decirlo en voz alta, tan fácil que parecía que todo sería demasiado real en cuanto lo pronunciara pero, aún así, tenía la seguridad de que debía decirlo, vomitar esas palabras que entrechocaban en su garganta, burbujeando, haciéndole cosquillas.
- Por todo, por las cosas… las cosas…. No me van bien, no tanto como para que ilusionarme por la vida; pero tampoco me van mal, no me van tan mal como para hacerme luchar para mejorarlas, las cosas simplemente no existen. Esto es lo más real que tengo, lo más cierto e inevitable, lo único que puede cambiarlo todo. Veo mi vida, la que he llevado hasta este instante, la que llevaré el tiempo que dure, y me da miedo, tanta mediocridad me abruma. No quiero lo que está por venir, porque lo he visto, lo veo todos los días, no es lo que quería. Me he equivocado tantas veces que ahora no queda nada más que errores y no los puedo corregir, no hay forma. Es como si viera todas las decisiones que he tenido que tomar, se ríen de mí, porque todas las tomé mal. Fui mala persona, aún soy mala persona, no sirvo para ayudar a los que quiero y ellos ya no pueden ayudarme ni si quiera se si quieren ayudarme, si saben que me ocurre algo que todos considerarían malo. Tengo rencor, tengo envidia, no queda espacio para nada más, para la esperanza supongo, pero siempre la apuñalo al recordar que nunca ha hecho nada por mí, y duele, como si fuera real. Vivo entre sueños, divago sobre el futuro imaginándolo diferente, es como construir castillos en el aire, como intentar atrapar... no se, un gamusino. Y después están las noches como esta, en que me doy cuenta de que no existen los gamusinos. Por ahora, no me hacen falta cartas ni bolas de cristal para comprobar lo que va a ocurrir conmigo, no necesito de espiritismo, se que soy mediocre, no me aguarda mas que un futuro mediocre que haga que el tiempo pase rápido y lento a una misma vez, hasta que un día me mire en el espejo tenga cuarenta años, cincuenta arrugas, sesenta canas y setenta kilos, hasta que no me queden mas que los ochenta recuerdos de las decisiones que tomé, de los errores cometido. No se aprende de los errores, se sufre con ellos, en realidad, siempre los cometemos una y otra vez, de mil modos diferentes, y yo cometo mas errores que la media, supongo que eso es algo para sentirse orgullosa, después de todo, no es mediocre. Lo que intento decirte es que no quiero llegar a ver eso, ni si quiera tengo veinte años y ya me pesan los fallos, no quiero imaginar como será todo cuando tenga cuarenta, no quiero ser tan triste como para verme contra la espada y la pared y cometer el último error de mi vida, no gracias ni estoy preparada ni se si tendría voluntad bastante (lo cual ya sería algo demasiado penoso) Esa es la segunda razón, creo que la más importante. Hacerlo es una forma de destrozarme sin que se note, como fumar, como beber, como cruzar las calles sin mirar, como caminar con el volumen muy alto por la cuneta, como volver a casa andando tras una noche de fiesta; es una forma de pretender echarle la culpa a otro, a una enfermedad o a un psicópata borracho. Sólo quiero que sea inevitable, tener una coartada por si se les ocurre pensar que fue cosa mía. Quiero que llegue un momento en el que ocurra, que sepa que va a pasar, y sentir la paz, ¿sabes a que me refiero? La calma y el pánico del final, puede que me arrepienta que después de todo sea mi último error, pero eso no sería nada nuevo, ni siquiera sería algo peor; simplemente sería algo previsible. Pensarás que tengo un grave problema, bueno, la verdad es que lo tengo, pero no hay solución, creo que ya es tarde, me duele la cabeza, me duele la garganta y la boca del estómago; creo que no quedará mucho tiempo más, estoy dispuesta a esperar, por esto al menos. Como te digo, tengo un problema, pero solo hago lo que la vida quiere que haga, porque ella no me quiere, ella quiere las canciones, la música las letras y el amor, o si, la vida ama al amor, al amor en si mismo. La vida quiere que todo el mundo sea feliz, que tenga un gran amor en su vida, que luche, que palpite que haga locuras, que paseen bajo la lluvia que… no se, felicidad, que baste con gente de dos en dos por las calles, lo se, lo he visto lo noto, noto el rechazo… no quiero notarlo por mas tiempo, es aun peor que el dolor, es una angustia constante, como esa sensación tan peculiar que te embarga cuando notas que no eres bien recibido, cuando la gente se calla al verte y te mira de reojo. La vida enseña que hay que luchar por ser felices, bien, yo he luchado, he hecho todo lo que he podido, no tengo nada que demostrar, lo hice, hice todo, ahora no depende de mi, lleva mucho tiempo sin depender de mi, y no recibo nada, se acabó… así que me rindo, me rendí hace meses, solo espero. No me guardes rencor, no me entiendas, no me importa. Preguntaste que por qué hago lo que hago, bien, esta es mi respuesta.

1 comentario:

  1. No eres para nada mediocre... No eres para nada como te describes aquí Luci... Tienes mogollón de gente a la que le importas, abre de una vez los ojos por favor.......

    Que sepas que te quiero mucho :)

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