lunes, 31 de mayo de 2010

Un gran día

El día que decidas decidirte.
El día que me mires y tengas claro al menos un pensamiento en tu cabeza y un sentimiento, como una nebulosa, en tu corazón.
El día que comprendas algo que te haga madurar, porque madurar, se madura en un instante, en tan solo un instante en el que parece que el mundo es más claro y simple de lo que siempre habías pensado.
El día que imagines el futuro y me veas a mí, en algún momento, prendida de tu mano. El día que sonrías al pensar en la estúpida posibilidad de que nos crucemos por las calles.
El día que te vea esperando en alguna de las paradas de mi bus, a alguna de las horas a las que yo suelo pasar, y que subas tan solo para estar unos instantes conmigo, aunque sea sin hablar.
El día que mires mi horario de clases, para ver en que momento puedo estar libre.
El día que des un paso al frente que no conlleve dar dos hacia atrás, que preceda a toda una caminata, siempre hacia delante.
El día que me hables, para convertir en pauta diaria lo que siempre fue esporádico. El día que seas sincero, porque me siento estúpida sabiendo la verdad y viendo como intentas esconderla, la mayoría nos arrepentimos de nuestro pasado o nos avergonzamos o pensamos que nadie lo comprenderá; pero seguirá estando ahí, y esta es una ciudad muy pequeña, una comunidad muy pequeña, como para que no haya oído hablar de ti, y de tus correría, como para que no las haya visto…
El día que seas franco y que contestes a mis preguntas.
El día que dejes la ironía atrás y vengas a mí desnudo en el alma, del resto supongo que me encargaré yo.
El día que simplemente dejes de pensar y permitas que las cosas ocurran.
El día que encuentre una estúpida llamada perdida tuya en mi teléfono móvil, como una especie de pistoletazo de salida para que empiece algo indefinido que nos acerque irremediablemente.
El día que intentes llamar mi atención de un modo tan claro que no pueda eludirte. El día que tengas el valor para decir lo que sientes, si es que sientes algo o simplemente para expresarte y hacerme saber que ocurre.
El día que me digas algo que jamás me han dicho, que abandones las frases tan manidas y desprovistas de sentido y digas algo que realmente salga de lo más profundo y desconocido de ti.
El día que me permitas conocerte.
El día que dejes de tener tanto miedo.
El día que pongas punto y final a todo, que me llames y que hablemos siendo tan solo nosotros.
El día, que decidas que quieres estar solo y que me preguntes si me apetece estar “sola” contigo.
El día que vuelvas, esta vez para quedarte.
El día que podamos hablar sin máscaras.
El día que intentes que no dude de ti, comprendiendo todas mis dudas. El día que quieras conocerme.
El día en el que, en algún momento, te imagines como serían nuestras fotos, que cara estaríamos poniendo, que tipo de luz, que contraste, que título, que lugar.
El día que se te ocurran doce canciones que solo yo entendería para dedicarme.
El día que escribas frases que nadie más comprenda.
El día que no queramos ser como los demás.
El día que tu seas un chico tonto y yo una niña mala.
El día que al salir pienses en mí antes de hacer alguna estupidez.
El día que no persigas otras opciones si es que no me consigues.
El día que te guste mi sonrisa.
El día que simplemente seamos un par de personas que caminan en la misma frecuencia. El día que tengas ganas de que alguien nos mire y sienta envidia.
El día que tengas ganas de aprovechar hasta el último resquicio de sol conmigo.
El día que no me relegues al viernes y al sábado a partir de las nueve.
El día que quieras comprender y que te esfuerces por hacerlo.
El día que no aparques lo que podría suceder por no ser un buen momento, que comprendas que los momentos son buenos en la medida en que tu los hagas maravillosos, que depende de ti.
El día que te la juegues y te arriesgues a perder.
El día que te des cuenta de la estupidez que es estar siempre pensando en lo que podría haber pasado y no pasó en lugar de ponerle remedio.
El día que reacciones por completo, abras los ojos y la boca y seas completamente consciente de ser tú y de lo que quieres, sea o no sea yo.
El día que dejes la timidez a un lado porque no lleva a ningún sitio y te impide llegar a muchos lugares salvajes, inexplorados y deslumbrantes.
Ese día, será un gran día.

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