viernes, 27 de mayo de 2011

Ciudad de farolillos

Eres algo extraño, eres algo distinto, existes sin existir, parece que estás pero no estás vivo. Tal vez sea porque me habitué a lo malo, tal vez me habitué a aguantar, a vivir del mañana, a beber sin recordar.
Pero soñar contigo es extraño, chocante, distinto. Es una ciudad de farolillos, es una fiesta nocturna. El ambiente tiene ese cálido color amarillo, es verano y estás conmigo. De pronto es la intensidad de lo nuevo, la intensidad de lo vivo. Es la corriente eléctrica de saber que el tiempo vuela, que hay un hecho remanente, que no necesito verlo, para saber que hay un ente sobrevolando el mundo y pensado en nosotros.
Tal vez sea algo que vaya en los genes, tal vez sea rubor, tal vez sea amor, tal vez sea mentira o ilusiones adolescentes. ¿Sabes? Siempre intenté ir más allá de mi mundo, y ahora estás tú más allá de todo. Y lo que me asusta es que de nuevo se desmorona el castillo de naipes, de nuevo a empezar de cero (como siempre) pero… de nuevo miro hacia delante y tu dejas el alma en lo que haces, y de nuevo miro hacia abajo, y de nuevo el tiempo pasará y nada se termina ni nada empieza porque pasase lo que pase, nosotros y nuestro tiempo, continuaremos yendo hacia delante.

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