El mundo no es injusto, el mundo no es justo, el mundo no es nada. El mundo solo un pedazo de tierra construida y por construir. El mundo existe pero no cambia. El mundo se mantiene. El mundo no piensa, no actúa, no jode, no muere. Son las personas y en todo caso a la vida se le puede aplicar igualmente porque la vida no es nada. La vida es quien vive, y mientras vivas, cambias. Y no cambiar tu entorno, cambias personas. Y si, podemos decir que la vida es un “palo” pero, ya puestos, habrá que ser conscientes, habrá que saber sacar la madera y no hacerlo astillas. Después de todo es tu vida, después de todo nadie planea nada y lo único que queda es cambiar y si, claro que hay cosas imposibles que se intentan y no se consiguen, y cosas difíciles que nunca se pueden lograr. No es la vida, sino el vivir mismo lo que no es un lecho de rosas, al menos no sin espinas. Nos pincharemos muchas veces… Pero habrá que luchar, y no, no hay lugar para la rendición o para días eternos en los que todo es malo y tú eres la víctima de un mundo injusto. Ni si quiera puedes echarte la culpa a ti mismo, o recibir la culpa de otros. No es nada bueno, no es nada malo, simplemente hay que luchar y hay quien luchará contigo. Y tal vez sean palabras vanas y puede que quieras gritar, abandonar, no escuchar y aún más, no entender. Pero no puedes hacerlo, porque así están las cosas, porque el tiempo perdido no es tiempo a recuperar, porque hay que pensar, pero pensar actuando. Porque por muy infantil que pueda parecer si que somos los protagonistas de nuestras propias historias y si que a veces son historias dramáticas. Pero lo que cuenta al final es el tiempo luchado, el tiempo sonreído y, a fin de cuentas, el tiempo vivido de verdad y las personas con las que viviste, y el tiempo que hiciste que sus propias vidas merecieran la pena.
No se puede parar, no se puede solo y eso es algo que incluso a mí me cuesta aceptar. Si, siempre podemos cambiar, siempre podemos ser quien queramos ser, siempre podemos ser mejores, y situar en un punto extraño la culpa de las propias acciones es algo ridículo y es horrible, porque es mentira.
Tal vez lo más ridículo de todo sea que yo lo escriba, porque ni si quiera he empezado a vivir, no tengo idea de más que de mi misma y suelo hablar sin comprender del todo bien lo que escucho. Pero es una opinión y hay cosas que, muy en el fondo, se que no quiero cambiar; será la edad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario