Eres ese tipo mezquino, rico y vanidoso que se pavonea por el antiguo, aleteando rock del viejo, al son de las notas de Gallagher, esa guitarra que no suena ya más que en tu cerebro.
Cantas torpes canciones en antros, te enfundadas en camisas, en gomina, en viajes inventados.
Y en realidad no buscas más que presas de Rosal, que carne de Tribeca, pobres perdidas que esperas con paciencia para que caigan en tus redes; pelo largo, maquillaje espeso y ese uniforme corto de escote amplio, grandes tacones, presta la sonrisa.
Eres tan simple como tus adquisiciones, tan insulso como tu forma desdeñosa de lanzar sonrisas ebrias.
No me vas a conquistar con tu acento de Manchester forzado, porque no quieres conquistarme (no te inquietes, lo querrás) de todas formas no podrías atraparme, de otros no pero de ti estoy a la altura y, aunque todavía no lo sabes, para ti soy demasiado.
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