Se deshizo poco a poco frente al espejo, rozándose el rostro con la yema de los dedos al entender que ella era tal y como se veía en aquel cristal pulido. Que nadie la veía de otra forma, que no había una persona en el mundo para la cual ella fuese diferente, no tenía nada de especial, nada que brillara con una luz distinta.
Tan solo deseaba no saber todo acerca de sí, deseaba que hubiera alguien, una única persona que supiera más de sí misma de lo que ella sabía, alguien que le dijese:
Tan solo deseaba no saber todo acerca de sí, deseaba que hubiera alguien, una única persona que supiera más de sí misma de lo que ella sabía, alguien que le dijese:
No sabes lo maravillosa que eres.
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