No lo entiendes, tú ves el mundo desde tu rincón particular, desde tu punto de vista, y eso es muy peligroso, demasiado peligroso. Te arrepentirás, te darás cuenta de que cometiste el error más grave y ya será tarde.
No puedes caminar por la cuerda más estrecha, por la cuerda más alta y todo porque quieres que te salve, porque necesitas que te salven, no es la mejor manera, es la peor manera, no conseguirás más que alimentar tu propia tristeza porque lamento decírtelo pero tal vez nadie te lo diga nuca, después de todo dudo que nadie suponga cuales son tus intenciones… Él no va avenir, no te salvará, ni esta vez ninguna vez. No te sujetará si caes, no se preocupará si lloras, no querrá poner una sonrisa en tu rostro, no se fijará en tus gestos, no se dará cuenta y no podrás culparlo por ello.
Te vas a perder, y no encontrarás el camino de vuelta a casa. Te perviertes esperando que él te saque de todos los líos en los que te acabas metiendo cada día, esperando que venga a rescatarte, pero él no es nada más que un chico normal, no va a hacer nada. No te llevará a casa, aun contra voluntad, cuando estés muy borracha; no se quedará contigo en todo momento, no escuchará extasiado tus palabras, no será lo que esperas porque en el fondo no es nada, solo es una mirada, un sueño demasiado frágil y tan solo tuyo.
Lo único que conseguiste fue decepcionarle y confundirle, nada más, y solo sirvió para dar muchos pasos hacia atrás, para terminar de congelar el mundo entre vosotros.
Ni si quiera le conoces, ni si quiera te conoce y si te conociera probablemente serías su gran decepción, eso si no lo eres ya.
No le convienes y eres absolutamente consciente de ello. Sois tan diferentes, el es bueno y tu… tú vas por un camino muy distinto al suyo.
Su senda es recta, despejada, es como un camino de tierra caliente en verano, la hierba es alta y de un verde intenso y brillante, el viento es fresco, huele a sol y a naturaleza; su senda es recta, hay algún árbol que da sombra en un día de calor, sólo se oye el viento y el sonido de una carrera rápida y sana, de una respiración acelerada, el aire es limpio, el cielo azul, algunas nubes altas… Y tu camino es de piedra, tu cielo es gris perla, hay vasos rotos, malas hierbas, es una cuesta interminable y no hay hierba solo asfalto frío, desprovisto de vida y de calor, sólo hay frío.
Él no te invitará a recorrer su senda, no te extenderá la mano con una sonrisa ancha y sincera.
Es tarde para ti, para conseguir que alguien como él se fije de algún modo en que al menos en el fondo de tus ojos queda algo, algo que también recuerda al verano. Ni si quiera estas palabras conseguirán lo que buscas, y lo sabes, no cambiará nada en absoluto y además, ya es tarde.
Ardisteis en noviembre y el fuego era tan intenso que en diciembre os consumisteis, quedaron rescoldos que tu misma te encargaste de pisotear, ¿y ahora esperas que quede algo? No hay tiempo para que quede nada, el viento se llevo la ceniza hace ya mucho y cuando llegue septiembre no volveréis a arder, arderás tu sola por hereje y él te mirará desde la plaza, negando con la cabeza, y querrás arder aun más deprisa porque ni si quiera serás capaz de soportarlo.
No me mires de ese modo, no os queda el verano, el verano es un tiempo maravilloso tanto que se olvidará de ti, que no eres maravillosa, y eso si aun hoy te recuerda.
No puedes aspirar a él y lo mejor es que te des cuenta ahora, que dejes de hacer todas esas estupideces peligrosas antes de que tengas un problema real, afróntalo antes de que te duela mucho más de lo que ya te duele.Ella bajó la mirada, admitiendo la razón que se desprendía de cada una de sus palabras, era lo mejor y sin embargo, seguiría con su loco plan para llamar su atención, aunque sabía que no conseguiría nunca lo que se había propuesto. Caminando por la cuerda más alta y mas estrecha, andando por el medio de la carretera más peligrosa, en un callejón de noche… Haciendo todas aquellas irresponsabilidades se sentía mucho más cerca de él de lo que se había sentido jamás.
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