Empezó a barruntar sin querer. Estaba volando muy alto, mucho más alto que nunca aun cuando sus pies seguían pisoteando la dulce y comprensiva carretera. La carretera, que jamás la iba a abandonar, que jamás la iba a llevar a ningún sitio en concreto, que siempre tenía grandes ciudades y luminosos letreros en sus márgenes, que siempre acababan quedando atrás con la promesa de ciudades aun mayores, de carteles aun más brillantes, de lugares aun más extraordinarios.
En ese instante no era bastante la promesa de de la carretera, no servía como aval para cuando todo (bueno, tal vez no fuera todo, pero si era lo único) que realmente la transformaba en una persona feliz, absoluta y ridículamente feliz, se marchara. Cuando su siempre recta y llana carretera no fuera bastante para retenerle, para enjaular algo tan extraordinario.
No era bastante y en el fondo sabía que nunca volvería a ser suficiente, no después de todo lo que estaba viviendo pero en fin, por lo menos estaría y la certeza de que seguiría habiendo una carretera era también la certeza de que podría correr y correr hasta alejarse de la zona cero, y seguir corriendo hasta alejarse del mundo.
Aunque lo negara, ya no sentía la carretera tan firme bajo sus zapatos, llevaba meses sin rozar el suelo y mientras miraba hacia abajo sin nostalgia alguna no podía evitar preguntarse si tal cual ella se había conformado durante años con la carretera y seguiría conformándose para el resto de su vida, tal cual se conformaban con ella. Después de todo, siempre hay algún instante en la vida en que llegas a plantearte que algo es mejor que nada y el eco lejano de una felicidad perdida, aunque encarnado y leve en otra persona, puede llegar a servir hasta que vuelva o hasta que llegue algo aun mejor. Tenía miedo de ese par de circunstancias, aunque las contemplaba como el fin inevitable de sus altos vuelos.
Volvió a mirar a la carretera, intentando denodadamente sentir nostalgia pero no pudo.
“Ojalá estuviese a merced de mis pies y no a merced del viento.” –Pensó-. “El viento, tan obstinado, olvidadizo, caprichoso y traicionero.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario