Se había equivocado, y solo quería reiniciar, empezar otra vez desde el principio, sólo volver a empezar, fuera donde y como fuese pero, simplemente, no había forma de seguir. Continuar, ¿para qué? Error tras error; inevitables, incomprensibles, los cometería una y otra vez porque ya no había vuelta atrás.
¿Para que seguir? Algo tan mediocre que jamás pueda avanzar. Había alcanzado el techo de cristal, y lo había alcanzado demasiado pronto, tras él no había nada, la vida patética que seguiría por siempre, la misma ciudad, la misma gente, las mismas mentiras, el mismo ambiente.
Y daba igual la cantidad de alcohol que corriera por sus venas, los innumerables cigarros que hubiera entre sus dedos o todos esos sueños… Porque ya ni si quiera, ni tan si quiera tenía sentido soñar, ¿de que iba a servir? No iba a cumplirse nada, nada iba a ser verdad.
Lo sabía, era tan consciente de la realidad, que casi no podía respirar, que no podía entender por qué ni podía tampoco evitarlo. Por eso quería reiniciarlo todo, ya había visto su vida, ya había decidido que era peor que mala, anodina; había cometido tantos errores que la acompañarían por siempre que el resto apenas contaba, el resto no existía, el resto solo eran resultado de los errores, y sabía que no importaba cuanto viajara, que no importaba nada porque la mediocridad y los fallos la acompañarían por siempre.
Reiniciar, sólo quería reiniciar, sólo le costaba respirar. Cada día peor que el anterior, cada hora más larga, mucho más larga. No había sentido en nada, todo estaba tan terriblemente claro que quemaba…
Tan solo reiniciar.
¡La mediocridad y los fallos no te acompañarán siempre! Sólo lo parece porque ahora están muy cerca, pero no son más que el árbol que tapa el bosque.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=ubM6fSBE-Zs
Cuanta razón!! Siempre me das canciones que colgar en facebook jajaja.
ResponderEliminar