lunes, 28 de marzo de 2011

Sería fuerte

Entonces pensó, en el momento más horrible, triste y oscuro que había vivido, que sería fuerte, mucho más fuerte que toda la mierda que la rodeaba, mucho más fuerte que todo lo malo que pudiera pasarle; porque era cuestión de vida o muerte, luchar o caer. No iba a rendirse nunca más. Porque sabía que había un futuro brillante, aunque no pudiese verlo. Tenía que existir, lo percibía, al igual que percibía que sería difícil de alcanzar.
Pero nada sería peor que aquello, nunca volvería a sentirse más sola que entonces, no estaría tan perdida jamás, no podría caer más bajo ni hundirse tanto en la mierda como hundida estaba entonces. Ella sería más fuerte, después de todo, ya estaba sola y desamparada, se había dado cuenta de que necesitaba a alguien, pero también se había dado cuenta de que no tenía a nadie. Y en realidad era mejor así, odiaba ser la víctima en el drama, no esperaba que la rescatasen de pronto, se rescataría a sí misma. Bien, todo era cosa de acostumbrarse y no, no de acostumbrarse a lo normal. Madurar de golpe, soportar mil mentiras que ni si quiera eran suyas, afrontar la propia disgregación de los únicos apoyos que había conocido y contenerse para no buscar más amparo del que podían darle y para no imaginar un mundo feliz que solo conocía de la envidia. Sería fuerte, lo aguantaría todo y se centraría en su meta sin que importara nada más. El objetivo era claro: sobrevivir y no precisamente a costa de sí misma. Podían acompañarla o quedarse por el camino, pero no se iba a desviar del objetivo porque no había nada más que pudiera salvarla. Tardaría en llegar, incluso tardaría en encontrar el camino de subida, pero lo encontraría y aunque la pendiente fuera apenas apreciable, la recorrería y volvería a intentarlo si fallaba, y daría igual estar sola, y daría igual estar perdida y sucia, porque ese futuro cargado de luz sería suyo; ya era suyo.

2 comentarios:

  1. Hola Lucía: creo que te conozco, vaya, estoy al 95% seguro. Pero no te creas que he entrado en tu blog por esto. Fue pura casualidad. Pero, una vez dento, no puedo evitar escribirte porque me ha encantado saberte escritora. !No sabes en qué medida me has alegrado la mañana!

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  2. ¡Me siento halagada! Encantada de haberte alegrado la mañana, si me dices quien eres ya estaremos seguros al 100%
    ¡Muchas gracias por leer!

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